LA REFORMA DE LA PLAZA DE ORIENTE

El proyecto de Oriol, derrotado en su primer debate público

El proyecto para rehabilitar la plaza de Oriente y construir un aparcamiento subterráneo y un túnel bajo la calle de Bailén no superó ayer el primer debate público al que se sometía. Políticos, técnicos y vecinos reunidos en el Círculo de Bellas Artes criticaron la idea de Oriol al entender que el. entorno del Palacio Real no precisa una intervención de esa magnitud. El Gobierno de la Comunidad de Madrid observa con recelo el proyecto de construir un centro comercial en el subsuelo de la plaza, de ahí que retrasara la concesión de los permisos de excavación arqueológica. El Ayuntamiento insiste en que no habrá centro comercial y el arquitecto asume algunas enmiendas de sus críticos.

Miguel Oriol llegó al Círculo de Bellas Artes cargado de diapositivas y con los cuatro borradores de su proyecto bajo el brazo. Por primera vez desde que el gobierno municipal del PP decidió apadrinar su nueva plaza de Oriente la idease sometía a un debate público.De nada le valieron sus buenas intenciones. Al final, los ponentes y el público -excepto el representante municipal- dilapidaron su idea. No faltó ni la crítica de una licenciada en Historia que trabaja en las prospecciones arqueológicas de la plaza, que se quejó de que el presupuesto que ha destinado el consistorio a las excavaciones "no da ni para pagar el bocadillo".

Eduardo Mangada, ex consejero de Política Territorial y uno de los primeros críticos de la reforma, se mostró satisfecho de que por fin hubiera un debate público sobre el urbanismo madrileño.

Mangada echó de menos una polémica similar cuando el Ayuntamiento se empeñó el pasado año en levantar el Faro de la Moncloa. En Aquel entonces, aún en el poder, emprendió una batalla estética y jurídica de la que salió -derrotado. Mangada llegó a decir del faro: "Puede ser legal, pero es feo".

Escarmiento

El ahora asesor del ministro de Transportes, no escarmentó. Ahora se ha metido en otra guerra urbanística. Dijo en la prensa del proyecto de Oriol que era "un queso de Gruyère". Oriol, que esperaba ayer este comentario, empezó su explicación anunciando un cambio en el diseño: del entorno de la estatua de Felipe IV desaparecían los huecos que comunicaban dos de los sótanos con la superficie. Eran los agujeros que a Mangada le habían inspirado la metáfora gastronómica.

Oriol avanzó otras rectificaciones más, todas ellas después de haber debatido su proyecto con académicos de Bellas Artes y algunos de sus críticos. Por ejemplo, anunció que se ha reducido el número de plazas de aparcamientos de 1.100 a 700 y que ha prescindido de una de las tres plantas subterráneas que había previsto. También ha eliminado las escaleras mecánicas que rompían el clasicismo del entorno y, a sugerencia del arquitecto Fernando Chueca Goitia, ha prolongado la salida de parte del paso de Bailén, más allá de la calle Mayor, para que el túnel no arrojara, los vehículos a las puertas de la catedral de La Almudena.

Oriol aún sugirió una innovación más: trasladar al comienzo de la zona de peatones de su plaza "una puerta que haya perdido prestancia, como la Puerta de Hierro".

Mangada agradeció "la eliminación de los agujeros", pero siguió criticando el proyecto. Para este urbanista, la idea tiene "errores conceptuales", "es un generador de tráfico", "Ias columnas dóricas del aparcamiento subterráneo de autobuses lo hacen ridículo".

Mangada consideró "absurdo asignar recursos públicos a un esfuerzo por ennoblecer una parte de Madrid que es doblemente noble". El ex consejero sugirió dedicar el dinero "a dignificar otros espacios olvidados, como la plaza de Embajadores", y advirtió: "No se puede dejar la ciudad hipotecada con obras que sólo la dinamita o la revolución podrían resolver". Mangada tampoco está de acuerdo en reservar la plaza sólo a los peatones.

Mangada, contra la plaza 'gruyère'

Retirado del primer frente de combate político a sus 60 años, Eduardo Mangada -ex concejal de Urbanismo de Madrid y ex consejero de Política Territorial- no ha vacilado en tildar de "tarta barata" el proyecto de Oriol, su compañero de promoción en la Escuela de Arquitectura. Nunca se ha caracterizado por el tono diplomático a la hora de expresar sus opiniones críticas. Responsable en el PCE del equipo que redactó el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, dirigió después el desarrollo del área metropolitana y de sus ejes de transporte, desde el Gobierno autónomo del socialista Joaquín Leguina.

Oriol, la ciudad para los peatones

Miguel de Oriol e Ybarra, de 58 años, llegó en 1990 a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un discurso dedicado a defender la primacía de una ciudad para los peatones sobre las modernas urbes dominadas por el tráfico. Arquitecto y urbanista, es el autor del proyecto de Torre Europa (en el complejo de AZCA) y de obras como la Universidad del ESTE, de San Sebastián, el pabellón del Vaticano en la Expo 92 o el barrio de La Rinconada, en Madrid. Oriol concibió en 1983 la polémica reforma de la plaza de Oriente, un proyecto en línea con el título de su discurso académico: Madrid a pie, una utopía.

Armada, técnico consistorial

El director del departamento de Obras del Ayuntamiento de Madrid, Luis Armada, consiguió poner en marcha las excavaciones arqueológicas de la plaza de Oriente el pasado 16 de junio. Antes tuvo que superar las trabas burocráticas planteadas por la Comunidad de Madrid. Armada ha defendido desde su cargo la bondad del proyecto de Oriol. Siempre rechazó que los 13.000 metros cuadrados de locales subterráneos vayan a transformarse en un centro comercial. Armada ha elaborado, como arquitecto municipal, las sedes de las juntas de Moratalaz y Userta y de cuatro pabellones polideportivos.

Navascués, otro crítico

EL PAÍSPedro de Navascués Palacios, subdirector de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y experto en arquitectura del siglo XIX, se suma al debate sobre la reforma de la plaza de Oriente desde una perspectiva histórica y crítica. Autor de un texto sobre los monasterios de España, Navascués se ha mostrado partidario de la terminación de la catedral de La Almudena para evitar "una malversación histórica". Este profesor de Arquitectura se encuentra en la línea del director de la Escuela de Madrid, Ricardo Aroca, quien ha solicitado abrir un debate urgente sobre la reforma de la plaza de Oriente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de julio de 1992.

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