LA REFORMA DE LA PLAZA DE ORIENTE

La reforma del entorno del Palacio Real reabre la polémica sobre la conservación de la ciudad

La reforma de] entorno de la plaza de Oriente ha resucitado el debate político y profesional sobre la conservación del centro de la ciudad. Un antiguo proyecto del arquitecto Miguel de Oriol para enterrar el tráfico y los aparcamientos frente al Palacio Real ha sido rescatado por el equipo municipal del PP, que lo ha hecho suyo. El Gobierno de la Comunidad de Madrid, que observa con recelo la aparición de un centro comercial en el subsuelo de la plaza, retrasó la concesión de los permisos de excavación arqueológica: el primer paso antes de las obras.

El catedrático de Historia del Arte Pedro Navascués sacó las uñas desde el principio: "He venido con escepticismo Y Me voy preocupado. El único argumento de este proyecto es el vehículo y quiero unir mi voz modesta a los que creen que la ciudad amable se extingue". Navascués no encuentra necesario "convertir la plaza de Oriente en un aparcamiento".El responsable de Obras del Ayuntamiento, Luis Armada, fue el único que intercedió a favor de Oriol. "La plaza de Oriente padece una grave contaminación y se ha convertido en un gran aparcamiento de superficie y Oriol ofrece soluciones interesantes a estos problemas, además de estar dando una muestra grande de flexibilidad al recoger lo mejor de sus críticos". La decisión del Ayuntamiento para emprender el proyecto es firme, aunque el diseño final "dependerá del resultado de las excavaciones arqueológicas y del impacto social", dijo. Navascués, dentro de sus escepticismo, comentó que si aparece algún resto arqueológico "seguro que se incorpora al aparcamiento".

Sin piedad

Ninguna de la docena de intervenciones del público se apiadó de Oriol: "Espero que salga un yacimiento romano de las excavaciones para que se paralice el aparcamiento", señaló el primero. "El coche lo está profanando todo. Si los señores que van a la ópera no pueden aparcar, que vayan en Metro", repuso otro. "Allí donde se ha hecho un aparcamiento, se ha disecado el espacio urbano", intervinó un tercero, refiriéndose a la plaza de Santa Ana. "Arreglen, si quieren, los jardines de la plaza de Oriente, porque eso es sencillo y barato. Pero no la hagan peatonal, porque habrá el doble de atracos", aseguró una vecina de la zona.

El concejal socialista Eugenio Morales, que también intervino como público, recordó una frase del comisario europeo del Medio Ambiente, Ripa di Meana, quien considera que algunos Gobiernos conciben la ciudad mitad autopista, mitad garaje. "Ustedes [el Ayuntamiento] insisten en que quieren enterrar los coches. Eso es imposible, porque a las dos horas salen todos a la vez", subrayó.

El debate se ciñó más a los aspectos urbanísticos y arquitectónicos que a los puramente circulatorios. Entre los ponentes se cayó a última hora Bernhard Winkler, el mago del tráfico que cerró al vehículo privado el centro de la ciudad de Bolonia (Italia).

A este respecto, Oriol recordó que París está haciendo en la actualidad diez aparcamientos en el centro y Armada repuso que en el casco viejo de Madrid se necesitan estacionamientos porque sólo hay uno para sus todos los residentes de la zona.

Con modificaciones de última hora o sin ellas, al Ayuntamiento de Madrid le gusta el proyecto de Oriol. En ningún momento, sus responsables políticos se han planteado realizar un concurso público de ideas.

"Implicaría un retraso considerable convocar ahora un concurso teniendo ya como tenemos un diseño en el que se está trabajando desde hace diez años", comentó ayer el concejal responsable del área de Obras y Urbanismo, Enrique Villoria. El proyecto de Oriol, que surge en 1983 como una sugerencia del propio arquitecto, llega al Ayuntamiento en 1988, bajo la alcaldía de Juan Barranco. Las protestas de las asociaciones vecinales y de los expertos arrinconaron entonces el proyecto en algún cajón municipal.

El actual gobierno del PP en el Ayuntamiento consiguió, tras muchos tiras y aflojas, que la Comunidad diera luz verde a las excavaciones arqueológicas en la plaza de Oriente. Así se lo prometió el presidente Joaquín Leguina al alcalde, José María Álvarez del Manzano, el pasado mes de mayo, durante la inauguración del parque del Olivar de la Hinojosa, a la que asistió el Rey.

Centro comercial

El proyecto de Oriol supone la construcción de un paso subterráneo bajo la calle de Bailén, que discurría en paralelo a la fachada del Palacio Real, así como tres plantas de aparcamientos -con 60 plazas para autocares; y un millar de plazas correspondientes a turismos- en el subsuelo de la plaza. Los responsables del departamento municipal de Obras aún no han decidido si el estacionamiento se reservará a los residentes en la zona o tendrá una concesión comercial.

Pero donde ha surgido una seria disputa entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, que debe autorizar las obras en última instancia, es en los 13.000 metros cuadrados "de uso comercial" que existirán en el subsuelo de la plaza.

Por el momento, se mantendrán las excavaciones arqueológicas hasta el mes de septiembre, aunque previsiblemente se prolongarán "algunos meses más", según fuentes de la Comunidad. El director general de Patrimonio Cultural, Miguel Angel Castillo, advirtió del hallazgo de los primeros restos de lo que podría ser alguno de los lienzos (paredes) de la antigua muralla de Madrid. Castillo recuerda que la plaza de Oriente posee la calificación urbanística de jardín histórico, que garantiza su protección frente a cualquier proyecto de reforma. En el primer mes de prospecciones han salido a la luz en la plaza de Oriente fragmentos de pavimento de baldosas de teja, una fosa con cerámicas del siglo XV y restos de edificios anexos al Palacio Real.

El presidente de la Comunidad de Madrid se ha mostrado partidario de que la plaza de Oriente "siga siendo una plaza", aunque advirtió que la Comunidad no autorizará la construcción de un centro comercial y una gran estación de autobuses bajo tierra. Leguina ha alertado ante el riesgo de crear un nuevo centro comercial que quedará vacío durante la noche, como ocurre en la zona de Azca.

Por su parte, el grupo de Izquierda Unida en la Asamblea ha reclamado la celebración de una consulta popular entre los vecinos, para que expresen su opinión sobre la reforma de la plaza de Oriente. El diputado de la coalición Javier Doz denunció en el pleno de la Asamblea que "el proyecto municipal supondrá la privatización de la plaza".

Concurso público

Desde el PSOE, y desde sectores de los arquitectos madrileños se reclama también la convocatoria de un concurso internacional para adjudicar el proyecto urbanístico. La Comisión de. Arqueología del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid advirtió del riesgo de destrucción del patrimonio histórico.

El Partido Popular, a su vez, no ha dudado en salir en defensa de su equipo en el Ayuntamiento. El senador por la Comunidad Juan Van Halen denunció la actitud "partidista" del Gobierno de la Comunidad, que tardó casi tres meses en conceder la autorización de las obras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de julio de 1992.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50