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Las razones sindicales

Las centrales sindicales se oponen a una posible división de Renfe porque, en su opinión, la separación, de forma que el Estado asumiera costes de infraestructura tal y como hace con la carretera -y tal y como ha solicitado públicamente Mercé Sala-, supondría "que tráficos ferroviarios que no aparecían como rentables, aparezcan ahora como privatizables". En un informe de uso reservado de CC OO se remarca además que "la separación de costes podría hacer aflorar nuevas bolsas de pérdidas que condujeran a una nueva reconversión y al cierre de líneas no rentables".Otra de las razones para la oposición, aunque probablemente ésta no llegue a la dirección de Renfe, es que, según las centrales "si se llevara a cabo la separación, desde el punto de vista sindical, supondría un ataque directo y frontal a los marcos actuales de negociación colectiva, un debilitamiento de los sindicatos de clase y una rebaja de las condiciones laborales de los trabajadores a medio o largo plazo". Las unidades de negocio en las que se divide Renfe, diseñadas por el anterior presidente, Julián García Valverde, se constituirían, tras la segregación, y siempre según los sindicatos "como- embriones de empresas a privatizar en el futuro". El informe añade que, en caso de división, "se recomendaría a los trabajadores de infraestructura que no se integraran en esta empresa, prestándoles el apoyo jurídico indispensable". Igualmente continúa el documento "habría que pensar en movilizaciones duras". Por último, las centrales recuerdan que la división de Renfe obligaría a un cambio en la Ley de Ordenación de Transportes (LOTT) de 31 de junio de 1987.

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