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El lleno del concierto de Van Morrison desborda a la organización

Como sardinas en lata se encontraron en la noche del jueves varios cientos de personas que se disponían a entrar en el Cuartel del Conde Duque para presenciar el concierto del cantante irlandés Van Morrison. La organización, dependiente del Ayuntamiento, se vio desbordada por cerca de 500 espontáneos sin entrada que no se conformaban con escucharlo desde fuera de los muros, según informó un portavoz de la Concejalía de Cultura."Era el primero de los grandes conciertos del verano en el Cuartel del Conde Duque, y la popularidad de Van Morrison nos pilló un poco desprevenidos" explicó el portavoz municipal, quien admitió que en esta ocasión se habían colocado a la entrada menos vallas de las previstas.

Los apretujones en la única vía de entrada se intensificaron cuando comenzó el concierto. Sólo cuatro personas se encargaban de cortar los pases y registrar al público para evitar la entrada de cámaras fotográficas y de vídeo. En ese momento de confusión, un número indeterminado de personas arremetió hacia dentro sin que ninguno de ellos pudiera frenarlas.

"Vaya, si esto es el Madrid cultural, cómo sera el Madrid no cultural", protestaban unos chicos andaluces, mientras una muchacha anunciaba en voz baja que con los apretujones y el primer calor del verano le iba a ser difícil no desmayarse allí mismo. "No lo hagas, que no veo por aquí a nadie de la Cruz Roja", le advertía su amiga.

Según la organización, el total de entradas vendidas ascendió a 4.000, de las que 2.700 se encontraban en las gradas.

Los próximos conciertos de este tipo previstos en este mismo escenario son los de Fats Domino (el próximo domingo), B. B. King, The Wailers, además de todos los recitales de sal sa como en veranos anteriores, en el programa Rincón del Trópico. Para entonces, la Concejalía de Cultura, según su portavoz, insistirá ante los responsables de la Policía Municipal sobre la necesidad de regular el tráfico en los accesos a la entrada y la salida.

Más información en la página 28

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de julio de 1992