El Tribunal Supremo de Estados Unidos restringe el aborto

En una decisión casi salomónica que no termina de satisfacer a nadie, el Tribunal Supremo de Estados Unidos limitó ayer la práctica del aborto, pero no rechazó la ley que lo autoriza. A partir de ahora, las norteamericanas pueden encontrarse con nuevos obstáculos que restringen la interrupción voluntaria del embarazo, pero se ha respaldado el principio de que el aborto es un derecho de la mujer.

El Tribunal Supremo y sus alrededores estaban ayer llenos de periodistas y de público a la espera de la decisión sobre un tema que divide profundamente a la sociedad norteamericana y que se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla en la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.La máxima autoridad judicial del país tenía que pronunciarse sobre una ley del Estado de Pennsylvania de 1989 que ponía un serie de condiciones para la práctica del aborto. Las organizaciones antiabortistas tenían puesta su esperanza en que, al respaldar esa ley, el Tribunal Supremo derogase la famosa sentencia Roe versus Wade, que defiende desde hace 19 años la práctica legal del aborto en Estados Unidos.

Lo que al final decidió el más alto tribunal fue respaldar cuatro de las cinco condiciones que pone la ley de Pennsylvania, pero declara expresamente que la sentencia Roe versus Wade sigue siendo el marco para cualquier legislación estatal sobre el aborto.

Condiciones para abortar

Esto quiere decir que el Tribunal Supremo abre la puerta para que cada Estado, que son los que legislan al respecto, incluyan las siguientes condiciones para el aborto: Un plazo de 24 horas de espera antes de la intervención quirúrgica; aprobación de los padres o de un juez en el caso de mujeres menores de edad; información por parte de los doctores sobre los efectos de un aborto y las posibles alternativas. Por último, información de los médicos al Gobierno de cada caso de aborto que practiquen.La decisión del Tribunal Supremo, respaldada en su conjunto por sus nueve miembros, aunque con varias opiniones particulares, elimina una de las condiciones de la ley de Pennsylvania, la obligatoriedad de las mujeres casadas de contar con el permiso del marido antes de solicitar un aborto. Pero lo que más ha irritado a los antiabortistas es el hecho de que los jueces han advertido que estas nuevas condiciones no eliminan los derechos contenidos en la sentencia Roe vs Wade, lo que sirve para frenar futuros intentos de los enemigos del aborto para acabar con ese derecho.

La Liga de Acción sobre el Derecho al Aborto opinó que la decisión del Supremo es el primer paso hacia la total ilegalización de esa práctica. Randall Terry, fundador del grupo Operación Rescate, el más activo antiabortista del país, advirtió que el descontento llenará las calles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de junio de 1992.

Lo más visto en...

Top 50