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La apatía campa en Israel

Los ciudadanos de origen norteafricano, indiferentes ante las próximas elecciones

Como en Tel Aviv, los habitantes de Achdod, la mayoría de origen, norteafricano, no están precisamente apasionados con las elecciones del próximo martes 23. A unos días del escrutinio, lo que hay es más bien indiferencia.

"¿Shamir? ¿Rabin?. Dos ancianos que no me interesan", afirma Yeheoua Peretz, personaje célebre en su ciudad por haber dirigido la revuelta de los estibadores contra la Histadrut, la todopoderosa central sindical, a finales de los años sesenta. "La política no me apasiona. Jamás he pertenecido a un partido. No me gusta obedecer órdenes. Me gusta la pesca, la buena comida y las mujeres".La risa de Peretz retumba en el pequeño restaurante, y deja ver unos dientes de lobo, de un blanco deslumbrante. Inmigró de Marruecos con su cuñado en 1950 y creció en Israel. "He hecho de todo aquí: fui a la escuela; estuve en el Ejército, fui paracaidista; luego, el Kibutz, el puerto de Achdod". Peretz no quiere hablar de las elecciones. "Todos prometéis la luna y después... ". Entonces, ¿porqué ha aceptado nuestra cita? "Adoro el pescado de Maurice. ¡Por eso!". Y otra carcajada sonora.

"Los políticos son todos iguales" ' repite y, sin pausa, prosigue: "Si los laboristas no ganan las elecciones esta vez, yo me voy a Holanda. No soportaría ver la cara de Shamir en la televisión. Estoy harto del Likud y de sus estupideces". ¿Por qué Holanda? "Hay muy buen pescado por allí. Sus mujeres son altas, rubias y guapas. No hay violencia. Quiero descansar de Israel, de los árabes".

Achdod, que era una pequeña ciudad aburrida de menos de 30.000 habitantes hace apenas quince años tiene actualmente más de 100.000. El puerto ultramoderno, es el más importante del país después del de Haifa.

Una ciudad en expansión

Ha surgido una nueva ciudad alrededor del puerto. Bellos barrios, jardines y centros comerciales. "Hemos elegido instalarnos en Achdod porque es una ciudad en expansión, donde la vitalidad de un gran puerto se une al espíritu alegre de una ciudad mediterránea," nos comenta Jean-Jacques Z., que dejó París junto con su familia hace cuatro años, "con el fin de que mi hijos crezcan en un ambiente judío".Jean- Jacques, en la cuarentena, tiene tres hijos. Nacido en Argelia, vivió muchos años en París, donde fué maquinista del metro, y se proclama socialista. "Yo siempre voté socialismo. En Argelia como en París. Pero aquí estoy desorientado" ¿Por qué? "La izquierda no es izquierda. Los grandes sindicatos dominan las fábricas".

Victor Zohar, un electricista

de 38 años, casado y con dos hijos, vino de Marruecos con sus padres a los cuatro afios. Siempre ha votado Likud; en las elecciones de 1977, 1981, 1984 y 1988. Ahora votará a los laboristas. El Likud le ha decepcionado. Está contento al ver que Rabin se ocupa de la educación, que es más importante que las colonias en los territorios. "Sin educación no hay Ejército y sin un buen Ejército, Israel estará perdido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1992