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Un año de tensiones

Valencia
El primer año de gobierno municipal del Partido Popular en tres de las principales ciudades españolas -Madrid, Valencia y Sevilla- arroja un balance de luces y sombras. En Madrid, el alcalde ha confiado plenamente en la iniciativa privada para hacer frente a la deuda de 122.000 millones de pesetas. En Sevilla, el andalucista Rojas-Marcos reina pero es la líder local del PP Soledad Becerril quien realmente gobierna el Ayuntamiento de la emblemática capital del 92. Finalmente, en Valencia el año se ha caracterizado por el equilibrio inestable entre populares y regionalistas de Unión Valenciana, salvado en parte por el empeño de la alcaldesa, Rita Barberá.

EL PAÍS El acceso de la derecha al gobierno del Ayuntamiento de Valencia se produjo gracias a un pacto entre el PP (nueve concejales) y el partido regionalista Unión Valenciana (ocho ediles). El acuerdo, que dejó a los socialistas (13 regidores) en la oposición, junto a Esquerra Unida (tres concejales), se ha visto amenazado por tensiones a lo largo de este primer año de mandato. La alcaldesa, Rita Barberá, del PP, sin embargo, ha mantenido un permanente esfuerzo por limar asperezas. El pasado viernes, Barberá, que precedió a José María Aznar en el mitin del PP celebrado en Valencia, hizo una encendida defensa de la coalición municipal. "Nos quieren romper todos los días", dijo la alcaldesa, "pero que cesen los cantos funerarios. Valencia tiene y tendrá un gobierno estable".

En líneas muy generales, en el balance del primer año del gobierno municipal PP-UV destaca el resurgimiento de la polémica lingüística que la Comunidad Valenciana arrastra desde la transición, centrada en la negativa a aceptar que el valenciano es una variante del catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992

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