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Rojas-Marcos 'reina' y Soledad Becerril gobierna

El primer año de gobierno municipal del Partido Popular en tres de las principales ciudades españolas -Madrid, Valencia y Sevilla- arroja un balance de luces y sombras. En Madrid, el alcalde ha confiado plenamente en la iniciativa privada para hacer frente a la deuda de 122.000 millones de pesetas. En Sevilla, el andalucista Rojas-Marcos reina pero es la líder local del PP Soledad Becerril quien realmente gobierna el Ayuntamiento de la emblemática capital del 92. Finalmente, en Valencia el año se ha caracterizado por el equilibrio inestable entre populares y regionalistas de Unión Valenciana, salvado en parte por el empeño de la alcaldesa, Rita Barberá.

Alejandro Rojas-Marcos reina, pero quien gobierna es Soledad Becerril. Esta idea, sostenida por PSOE e Izquierda Unida (IU) en sus respectivos balances de un año de gestión municipal, es admitida además, con preocupación en unos casos y satisfacción en otros, por fuentes del Partido Andalucista (PA) y del Partido Popular, coaligados desde el 15 de abril de 1991 para arrebatarle la alcaldía al partido socialista.Todas las delegaciones importantes, a excepción de la propia alcaldía y de Urbanismo, dependen de concejales del PP; y todas las decisiones relevantes del primer año de gestión, también.

Las polémicas decisiones de reordenar el tráfico, subir los impuestos y perseguir a los drogadictos sancionando el consumo público de estupefacientes son de concejales del Partido Popular.

La única iniciativa exclusivamente andalucista del gobierno de Alejandro Rojas-Marcos, la conservación íntegra de los jardines almohades de La Buhaira -bandera política de los andalucistas en la oposición y en la campaña electoral-, tuvo que ser abandonada ante la abierta oposición de Soledad Becerril.

Quejas en privado

Se quejan en privado los concejales andalucistas de haber tragado disciplinadamente los sapos de sus coaligados, y se quejan de que la única propuesta conflictiva -la ya referidad conservación de La Buhaira- haya sido frenada precisamente por Soledad Becerril, quien además se ausenta de los plenos municipales cuando se vota esta cuestión porque su familia posee intereses inmobiliarios en la zona.

Los andalucistas temen que Soledad Becerril -muy molesta con el, a su juicio, excesivo protagonismo del alcalde Alejandro Rojas-Marcos- opte por romper la coalición municipal, preocupada además por que su gestión en la sombra llegue a restarle popularidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992

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