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Una ciudad en manos de la iniciativa privada

El primer año de gobierno municipal del Partido Popular en tres de las principales ciudades españolas -Madrid, Valencia y Sevilla- arroja un balance de luces y sombras. En Madrid, el alcalde ha confiado plenamente en la iniciativa privada para hacer frente a la deuda de 122.000 millones de pesetas. En Sevilla, el andalucista Rojas-Marcos reina pero es la líder local del PP Soledad Becerril quien realmente gobierna el Ayuntamiento de la emblemática capital del 92. Finalmente, en Valencia el año se ha caracterizado por el equilibrio inestable entre populares y regionalistas de Unión Valenciana, salvado en parte por el empeño de la alcaldesa, Rita Barberá.

La oposición municipal madrileña, formada por el PSOE e IU, no encuentra ninguna razón para felicitar a José María Álvarez del Manzano, del PP, cuando el próximo 5 de julio celebre su primer cumpleaños como alcalde de la capital. "Madrid se ha instalado en la rutina y en la mediocridad", critica el portavoz socialista Juan Barranco. "No hay que dar argumentos en contra. Basta con visitar Barcelona o Sevilla y comparar", apunta Francisco Herrera, portavoz de IU.Los socialistas han reprochado a Álvarez del Manzano que haya dejado el diseño de la ciudad en manos de la iniciativa privada. La situación financiera del Ayuntamiento, que acumula una deuda de 122.000 millones de pesetas, obligó al PP a buscar fuentes alternativas de financiación para sus obras y abrió la espita a los promotores privados.

Así, los pasos subterráneos -y hay proyectados media docena- los pagarán empresas a cambio de explotar luego los aparcamientos que se construyan junto a ellos. Los monumentos serán rehabilitados por generosos patrocinadores a cambio de publicidad en el entorno. Los nuevos polideportivos serán gestionados por empresas privadas.

El PP lo había avisado en septiembre cuando comprobó que el año electoral, en el que los populares gobernaron junto al CDS, dejó exhaustas las arcas: "Habrá que recurrir a la imaginación para seguir haciendo cosas sin subir los impuestos".

Álvarez del Manzano dice que, en efecto, la presión fiscal se ha congelado, pero las cuentas no le salen a la oposición. Al PP se le escapó la mano al calcular los porcentajes de subida del Impuesto de, Bienes Inmuebles (IBI). Primero lo incrementó un 18% y tras el consiguiente escándalo se dejó en un 12,5%. Subió las tasas de los servicios funerarios y permitió un incremento del 16% en las tarifas de los taxis.

Bando de la droga

Pero la decisión de Álvarez del Manzano que más eco tuvo fue el bando que penalizó el consumo público de droga que firmó en octubre anticipándose unos meses a la Ley Corcuera, que prevé este aspecto. El alcalde confesó posterioremnente que el bando no perseguía sancionar a los drogadictos, aunque establecía fuertes multas, sino abrir un debate público sobre la droga.

Barranco considera que el bando se redactó en la sede del PP y que es el mejor ejemplo para demostrar "que el alcalde no existe". El PSOE sostiene que la ciudad está gobernada desde la calle de Génova (sede del PP), que "está utilizando a Madrid como escaparate electoral". "El Ayuntamiento sólo sirve para hacer operaciones de imagenes", comentó Barranco.

Álvarez del Manzano también sufrió la huelga más larga de Madrid. Durante 66 días, los trabajadores de los autobuses, alentados por un sindicato gremial y mayoritario, mantuvieron un pulso con el Ayuntamiento que acabó con el despido -ratificado luego por el juez- de los líderes sindicales. El alcalde no cedió, para demostrar, dijo, que no admite presiones de nadie.

Meses antes, el alcalde soportó otros largos conflictos laborales que dejaron sin asistencia domiciliaria a los ancianos y sin riego a los parques. Fue al comienzo de su mandato, y creyó adivinar una estrategia de CC OO y UGT para minar su labor.

Herrera cree que el alcalde está "más solo que la una". "Por una parte, la superestructura del partido le presiona desde Génova. Por otra, tiene un frente abertzale formado por varios concejales que le traen por la calle de la amargura. Si sigue así acabará en un psiquiátrico". Durante este año, el alcalde ha sufrido media docena de crisis internas de su grupo, alguna de las cuales tuvo que ser apaciguada desde Génova. Dos de ellas las protagonizó su indómito concejal Ángel Matanzo.

¿Qué ha cambiado en Madrid en este año? El Corte Inglés restauró la Puerta de Alcalá, el importe de las multas bajó a la mitad, los aparcamientos para residentes se recargaron con un nuevo impuesto, se inició el proceso para revisar el Plan General, aumentó en 500 agentes la Policía Municipal y se inauguraron un parque de diseño moderno, una torre futurista y un nuevo ferial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992

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