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Francisco Nieva, premio Nacional de Teatro

El dramaturgo había obtenido el pasado viernes el Princípe de Asturias

El dramaturgo Francisco Nieva obtuvo ayer el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de teatro, dotado con 2,5 millones de pesetas, por su obra Manuscrito encontrado en Zaragoza. El pasado viernes fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias. "Tengo la casa llena de flores", dijo anoche a este periódico. "Parece la casa de una novia. Pero yo soy un hombre sencillo, y continúo como si nada".

El premio Nacional de Literatura en la modalidad teatro se fallaba por vez primera. Está destinado a distinguir la mejor obra teatral publicada o representada el pasado año. La obra Manuscrito encontrado en Zaragoza -que se inspira en el libro homónico del conde polaco Jan Potocki, que llevó al cine su compatriota W. Haas- se publicó en 1991 en edición de la -Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, pero no ha subido a los escenarios."Es una de mis preferidas" confiesa Francisco Nieva, "y la he enviado a varios directores. Pero está visto que los directores españoles, hoy en día, sólo leen en una obra lo que quieren leer, y no lo que está escrito. Por eso, mientras a mí se me conceden premios, mis obras no se montan. No soy un caso único. Es la tónica actual del teatro español, su tremenda contradicción".

Francisco Nieva nació en Valdepeñas (Ciudad Real) hace 65 años. En teatro lo ha sido casi todo: autor, director, escenógrafo, figurinista, adaptador. Es autor de piezas como La carroza de plomo candente, La señora tártara o Coronada y el toro. En 1986 ingresó en la Real Academia de la Lengua.

Nieva está estos días a punto de comenzar los ensayos Los españoles bajo tierra, que dirigirá -también firma los figurines y la escenografía- para la Expo de Sevilla. "Responde a uno de mis temas permanentes: la España negra. Es una pieza de mi teatro furioso".

El escritor no está precisamente carente de beligerancia ante el panorama del teatro español. "Existe un proceso de decadencia teatral", dice, "de descuido por parte de los empresarios privados hacia el teatro; y los teatros oficiales, en buena medida, también resultan implicados en el fenómeno".

Sin embargo Nieva no preconiza un determinado tipo de teatro: "Me parece que todo puede ser válido. Por ejemplo, a mí me gusta mucho La Fura dels Baus, aunque obviamente no tiene que ver con lo que yo hago".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de junio de 1992