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Un muerto de un balazo durante una pelea entre hinchas argentinos

El aficionado Fabián Lopriore murió al recibir un balazo del calibre 45 en el pecho a la salida del estadio de su equipo, el Estudiantes de La Plata, ciudada 60 kilómetros al sur de Buenos Aires. La Barra brava del Estudiantes perseguía como de costumbre a la del Huracán por viejas cuestiones ideológicas. Los del Estudiantes son bilardistas, se identifican con el estilo de juego del entrenador Carlos Bilardo impuso a su equipo en otros tiempos y luego a la selección nacional. Los del Huracán son menottistas, en homenaje a César Menotti, el entrenador con el que conquistaron su único título de Liga en 1973.Esta guerra civil de insultos y piedras que se mantiene caliente desde hace más de 10 años entre ambos, produjo esta vez el primer muerto. Un asesino todavía no detenido, que huyó con los fanáticos del Huracán, giró sobre si mismo, sacó la pistola y comenzó a disparar. Todos los del Estudiantes, menos uno, se espantaron. Lopriore cayó muerto.

Entre muertos, heridos graves o leves, y detenidos por la policía -más de 50 en promedio por fin de semana-, el fútbol argentino sigue reflejando de un modo brutal la violencia social que producen los efectos del plan económico en marcha.

Huelga de árbitros

Sobre este espeso caldo han derramado su disgusto también los árbitros profesionales. Las críticas incesantes que reciben de los directivos de los clubes más poderosos por expulsar del campo a sus estrellas, acabó con la paciencia de la mayoría. El pasado fin de semana se declararon en huelga y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tuvo que reemplazarlos por colegiados de las Ligas regionales.

La postura de los árbitros también ha recibido críticas. Por un lado se les exige que apliquen con rigor el reglamento para evitar el juego violento y, por otro, el Tribunal de Disciplina de la AFA impone multas o penas muy leves a quienes golpean con alevosía, discuten de forma teatral los fallos y les insultan a la vista de todo el público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1992