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Alberto Fujimori presenta en la reunión de la OEA un nuevo plan de democratización de Perú

El presidente de facto de Perú, el ingeniero Alberto Fujimori, expuso al canciller de Uruguay, Héctor Gros, presidente en ejercicio de la Organización de Estados Americanos (OEA), un nuevo plan que reduce el plazo para un retorno a la democracia y prevé una especie de "Congreso constituyente democrático". Fujimori voló ayer a Nasau, la capital de las Bahamas, para exponer ante los cancilleres de la OEA la posición de su Gobierno y evitar así su "incomprensión", según declaró en el aeropuerto de Lima poco antes de iniciar su viaje al Caribe.

En una conferencia de prensa poco antes de salir hacia Bahamas, Fujimori declaró que el mensaje de su Gobierno ha sido aceptado de forma mayoritaria en Perú, "pero no ha llegado como debiera en el frente externo". Aseguró Fujimori que, tras su nueva propuesta, "los principios siguen iguales ya que hay necesidad de profundas reformas, pero somos flexibles, sin salirnos de esos principios, para llegar a lo mismo". Lamentó Fujimori el rechazo de su propuesta por las cúpulas de los partidos y condenó la "partitocracia nociva", que ha marginado según él a la población del proceso democrático. Reiteró el mandatario que sus planes se ajustan a las exigencias de la OEA, e insistió en la necesidad de llegar a la 11 auténtica dernocracia". Informó Fujimori sobre su propuesta para elegir un "Congreso constituyente dernocrático" que sería unicameral, añadió, de 80 miembros y no 240 como hasta ahora. Sus miembros no formarán parte del futuro Congreso ordinario, para evitar así que las cúpulas se eternicen en el poder y elaboren, según afirmó el presidente, una Constitución favorable a sus intereses.

Fujimori había llamado antes al representante de la OEA para el caso peruano, el canciller de Uruguay, Héctor Gros, quien se apresuró a volar a Lima desde España para conocer la nueva propuesta, que cayó como una bomba política en la tarde del sábado, casi al mismo tiempo que la capital peruana sufría las sacudidas de un temblor de cinco grados en la escala Richter. Tras escuchar a Fujimori, Gros se reunió con el presidente constitucional Máximo San Román y lo más granado de la oposición en un hotel de un barrio residencial de Lima.

El plan que expuso a los representantes de la oposición prevé la realización de un plebiscito el 5 de julio. El pueblo deberá decidir entonces si acepta la elección del "Congreso constituyente". En los próximos cinco meses se elegiría ese organismo, que delegaría sus funciones en una comisión de notables. Aunque no se menciona en la propuesta, la presidencia de esa comisión se encargaría al ex secretario general de la ONU, el peruano Javier Pérez de Cuéllar.

Facultades fiscalizadoras

El Congreso tendría facultades legislativas y de fiscalización del poder ejecutivo. En este punto se advierte sin embargo una de las trampas tendidas por Fujimori, ya que este Congreso sólo podría rechazar las disposiciones del Ejecutivo con una mayoría de dos tercios. Los representantes de la oposición temen por otra parte que para elegir al "Congreso constituyente" se elaboraría una nueva ley electoral que incluya nuevas limitaciones a la participación política. Sería además una ley electoral de dudosa legalidad, si la promulga por la vía del decreto ley el actual "Gobierno de emergencia y reconstrucción nacional". A pesar de estos temores, ni sus más encarnecidos enemigos pueden negar a Fujimori astucia y audacia. Su plan está lleno de recovecos y posibles trampas, pero le permite ganar tiempo, evitar una condena y unas posibles sanciones de la OEA y mostrar ante la opinión pública peruana e internacional sus buenas intenciones. Su audacia queda también expresada de forma palpable en ese viaje insólito ante la OEA, que significa un golpe de efecto.

El presidente constitucional Máximo San Román, sin embargo, rechazó ya la propuesta de Fujimori en nombre de los partidos de oposición. En una nota de prensa, San Román aseguró que la sorpresiva propuesta del actual presidente de facto "no constituye ningún progreso efectivo en cuanto a la normalización constitucional".

Añade la nota de San Román que la propuesta de Fujimori "significa un planteamiento unilateral que mantiene intocada la situación de quienes hoy usurpan el poder y supone tan solo una maniobra efectista, que busca sembrar la confusión en la OEX'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de mayo de 1992

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