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Margaret Thatcher advierte del peligro de la hegemonía alemana en Europa

Margaret Thatcher ya no dirige los destinos del Reino Unido, pero ha madurado aún más el credo que predicó al frente del Gobierno conservador. Con tono pausado y verbo encendido, la ex primera ministra británica aseguró ayer en Holanda que la actual preeminencia de Alemania obstaculiza el equilibrio de poder en Europa. Para contenerlo, según Thatcher, hay que ampliar la presencia de Estados Unidos, "que ya reafirmó en su día a Europa frente a la Unión Soviética y puede también confortarnos ante el ascenso germano". También arremetió de nuevo contra cualquier intento de crear una Europa federal. Una idea ésta, dijo, que puede calificarse de "futuro de ayer, incapaz de satisfacer las necesidades de sus gentes".

Margaret Thatcher acudió a La Haya para hablar del equilibrio de poder en la década de los noventa. En dicha balanza depositó el caso alemán y los ideales federalistas. Fue implacable con ambos. En primer lugar afirmó que el actual poderío de Alemania impide la adopción de decisiones importantes en la Comunidad Europea (CE) que vayan contra sus deseos. "La idea de que el gigante germano puede ser sujetado para que se una al sistema común de decisiones en la CE es pura ilusión". Según ella, la única forma de contener el desequilibrio sufrido ahora por Europa consiste en reforzar la presencia de EE UU. "Estados Unidos no va a abusar de su poder en este continente. No suele despilfarrarlo. Lo mantiene unido, y ésa es su auténtica fuerza".

Sus críticas llegaron también a las puertas de la Europa comunitaria, y arremetió de nuevo contra los "eurofederalistas". En este punto, aseguró que la sumisión de media Europa a Bruselas constituirá una catástrofe moral que privará a la propia Comunidad de su legitimidad europea. "Ahora que la idea del mega-Estado artificial ha desaparecido, una estructura federal sólo puede traer inseguridad, desempleo, resentimientos nacionales y conflictos étnicos". Lo ideal para ella sería crear una Europa de varias velocidades, donde cada país tenga poder de acción y de decisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de mayo de 1992