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Crítica:DANZA
Crítica

El lirio y el condón

El grupo madrileño que da la hora insiste en la fórmula compartida por dos obras diferentes. La primera, inspirada en la vida de Oscar Wilde, y la segunda, en La siesta de Debussy-Nijinsky. Las dos piezas se complementan: una es de aire melancólico, y finisecular al siglo XIX y la otra es explosiva y actual; en ambas el amor entro hombres es drama, causa y efecy del baile mismo.Runde usa lirios que son a ratos ofrendas, falos o látigo. Bernades pañuelos que se convierten en condones, señales secretas de ligar o prueba del adulterio (como en Otelo), con un canto al de la cama: suelen estar hechas para dos, y tres caben ya de justos. El creador saca el drama panal a través de una mímica visceral y salvaje.

10 y 10 Danza

C 3.3 and other tales: Mónica Runde / Beethoven y otros. Actos impuros: Pedro Berdayes / Hugm le Bars. Madrid en Danza. Sala Olimpia, Madrid 3 a 12 de mayo.

La coreógrafa por su parte logra fundir a sus bailarines con la trastienda del último aliento prerrealista: una decadencia perfumada de holiotropos y llena de un ansia o inconfesable. Esto no es agua pasada sino más bien tragedia y poética vital. Ninguna de las dos piezas, aunque llenas de valores, está redondeada. Presentan idénticos problemas en el rendimiento musical, el equilibrio dramático y el usufacto de sus respectivas estéticas.

El conjunto merece un elogio claro por dos razones: seriedad al danza y tesón al una adelante, sin medios, un programa producido con estimable nivel y donde abundan arrojo, sinceridad y buenas ideas.

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