La Visita de Lévy a Baker sugiere progresos en las negociaciones árabe-israelíes

La imprevista conversación de ayer en Washington entre el secretario de Estado norteamericano, James Baker, y el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, David Lévy, contribuye a la impresión de que algo se mueve en la quinta ronda de conversaciones árabes-israelíes que se desarrollan desde el lunes en la capital norteamericana.

Lévy, que se encontraba de visita en Nueva York, fue convocado ayer repentinamente al Departamento de Estado para repasar con James Baker algunos asuntos bilaterales. Aunque, formalmente, la entrevista fue presentada como un encuentro al margen de las conversaciones de paz árabe-israelíes, parece indudable que guarda alguna relación con el desarrollo de estas negociaciones que se reanudaron el lunes en Washington.Estados Unidos parece estar estimulando una respuesta generosa por parte de Israel a la concesión siria, anunciada ese mismo lunes, de permitir la salida de su país de los 4.500 ciudadanos judíos que allí residen.

La medida, comunicada por el Gobierno sirio a las autoridades norteamericanas, no incluye el permiso para que los judíos puedan visitar Israel y regresar después a Siria, pero sí sería suficiente para que pudiesen emigrar definitivamente al Estado judío tras una escala en un tercer país.

Representantes del lobby judío en el Congreso norteamericano han comparado los efectos de esta decisión adoptada por Damasco con el gran éxodo judío desde Egipto hace más de 3.000 años.

A cambio de eso, parece insuficiente el ofrecimiento presentado por Israel para celebrar elecciones municipales en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza. Aunque no rechazaron totalmente la propuesta, los representantes palestinos advirtieron que ésta parece estar dirigida a evitar la celebración de elecciones nacionales en esa región, que es lo que persiguen los palestinos en su camino hacia una autonomía plena.

El interés de la diplomacia norteamericana es que, aunque no se consigan mayores avances, las conversaciones queden listas para continuar después de las elecciones generales a celebrar en Israel el próximo 23 de junio.

Arrancar concesiones

Con ese fin, los mediadores estadounidenses ven las elecciones municipales en los territorios ocupados, como una fase dentro de un proceso que podría conducir posteriormente hacia una mayor autonomía. Baker trató ayer de arrancar concesiones a Lévy en ese sentido dentro de un clima de mejor comunicación y entendimiento entre norteamericanos e israelíes.

Como, desde luego, no son todo buenas noticias en estas conversaciones entre Israel y representantes palestinos, sirios, jordanos y libaneses, los árabes se molestaron ayer por la decisión de los israelíes de abandonar mañana Washington para acudir a una celebración nacional en su país.

Anteriores rondas de conversaciones han demostrado que los negociadores necesitan más de una semana para empezar a abordar temas de fondo, por lo que resulta un poco frustrante que, ahora que se empezaba a ver la luz, los israelíes suspendan de esta manera el diálogo.

La intención inicial de todas las partes era la de volver a reunirse en Roma, aunque no está decidido si antes o después de las elecciones en Israel. Los judíos parecen partidarios de dejar la sexta ronda para después de los comicios, pero los árabes quieren celebrarla antes, sobre todo si aquí se consolidan las señales positivas.

Una de las medidas propuestas por los norteamericanos para hacer más fácil el diálogo es la de mantener a los periodistas más lejos de lo que estaban hasta ahora.

Los anfitriones han recomendado a las delegaciones que no jueguen unas cartas ante los representantes de los medios de comunicación y otras sobre la mesa negociadora porque eso enrarece el ambiente y complica las conversaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de abril de 1992.

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