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DESAPARECE EL PINTOR DEL HORROR

La mirada más lúcida

El pintor irlandés Francis Bacon falleció ayer a los 82 años en la clínica Ruber, de Madrid, en donde se encontraba en una de sus habituales estancias, en las que llevaba una "vida muy privada", según fuentes de su entorno. Había ingresado hace cuatro días a consecuencia de una pleuresía y murió a las 8.30 de ayer de una crisis cardiaca. El traslado del cuerpo del artista al Reino Unido se decidirá hoy dentro de la intimidad que ha exigido el pintor en su testamento, con deseo expreso de evitar cualquier ceremonia.Las últimas obras de Bacon, seis cuadros y tres trípticos, formarán la exposición de apertura de la galería Marlborough en Madrid, el próximo mes de octubre.

Ha muerto en Madrid Francis Bacon. El pintor que, junto a Picasso y Giacometti, tiene la mirada más lúcida de nuestra época. Le vi sólo una vez en Londres el año 1973, en la inauguración de una exposición de artistas españoles. Nunca he querido forzar el conocimiento de estos grandes personajes, pero surgió de una manera natural. De pronto, apareció Bacon y la verdad es que me gustó "verle". Lo conocía a través de fotografías, pero tenerle delante era otra cosa. En esta exposición yo tenía unos trabajos y me hubiera gustado preguntarle su opinión, pero me pareció una impertinencia.Lo que me gustaba era verle y estar cerca de un pintor que me parecía tan interesante. Físicamente era fascinante, con una piel como la de un niño, rosada y transparente, y una mirada tan inteligente y humana. Me dijo que estaba bebido, pero no importaba. Tenía la dignidad de quien se manifiesta tal como es sin arrogancia y sin temor. Yo pensaba: este hombre ha descendido a lo más infernal y lo tengo aquí delante. Tenía un sentido del humor y una vulnerabilidad desarmantes. Nadie en este siglo ha pintado el horror, la fascinación y la miseria de la carne con tanta intensidad, desprecio por el convencionalismo y crudeza. Se comprende su admiración por Van Gogh. Los dos han trabajado en esa zona, arriesgada hasta la autodestrucción, tan fuera de toda protección y con la misma generosidad.

Es un placer y un ejemplo como Bacon materializa a través de la pintura el tumulto de los sentimientos. Solemne como en los mejores momentos del arte, Bacon sitúa al personaje sólo viviendo en ese espacio opresivo, elemental y que sintetiza prodigiosamente toda la diversidad de escenarios en que nos movemos. Su falta de respeto por lo que suele considerarse buena pintura es total y por su aparente despojamiento tiene relación con cierta pintura marginal, con lo que puede hacer un loco o un niño. Como ellos no tiene temor y como ellos no puede equivocarse porque no tiene ningún interés en conquistamos.

Antonio López es pintor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de abril de 1992