Cartas al director
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Robo de tarjetas de crédito

Me encontraba a las 21.30 con unos amigos celebrando mi cumpleaños. Al ir a abonar la cuenta, me percaté de que me habían robado el bolso. La cafetería no estaba llena de gente, sino más bien lo contrario; sin embargo, ni mis acompañantes ni yo misma pudimos darnos cuenta del robo.Inmediatamente, fui a casa de una de las amigas que estaban conmigo (al quitarme el bolso me dejaron sin llaves de mi casa, sin dinero, sin agenda, sin tarjetas de crédito, etcétera) para poder efectuar las diversas llama

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das telefónicas cancelando mis tarjetas de crédito.

Primero localicé los teléfonos de las compañías a través del servicio de información telefónica y, seguidamente, comuniqué la desaparición de las tarjetas. Para cuando llamé a una de ellas, entre unas cosas y otras, eran las 22.06, como posteriormente me lo confirmó esta entidad.

En el transcurso de ese tiempo (de las 21.30, que me robaron, a las 22.06, que conseguí bloquear las tarjetas) los ladrones consiguieron extraer de cajeros automáticos 50.000 pesetas, es decir, un total de 150.000 pesetas.

Al enterarme de esto, me puse en contacto con esa compañía, en donde me confirmaron por teléfono que, desgraciadamente, hay ladrones que, mediante un detector, pueden leer el número secreto para efectuar reintegros en cajeros (por supuesto, yo no tenía mis claves secretas en el bolso). Posteriormente, los bancos me comunican que ellos no pueden hacerse responsables de este robo, ya que la sustracción ha ocurrido con anterioridad al bloqueo de dichas tarjetas (estos reintegros se hicieron a las 21.45). Ahora bien:

Te roban, te dejan sin dinero, sin teléfonos... ¿Cómo pretende alguien que puedas efectuar la cancelación de tus tarjetas en el mismo instante de ser robado? En mi caso sólo transcurrió media hora entre el robo y la cancelación de las tarjetas.

Muy señor mío, con este asunto siento que el usuario está ciento por ciento desprotegido y, sobre todo, me parece un abuso no comunicarnos que existen métodos para localizar las claves que dan acceso al uso de los cajeros. Cuando te venden las tarjetas te venden seguridad y garantía, que ni existen ni son ciertas.

Si bien en mi caso ya no tiene remedio, me'gustaría que mi mala experiencia sirviera a los demás.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 07 de abril de 1992.

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