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El Gobierno dará prioridad a la construccion del AVE entre Madrid y Barcelona en 1993

El Gobierno considera prioritario, una vez finalizadas las grandes obras de 1992, construir la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. "Mantenemos" afirmó ayer en Ciudad Real el ministro de Transportes, José Borrell, "la decisión aprobada en Consejo de Ministros, que estableció como una prioridad la comunicación entre Madrid y Barcelona". Borrell, que acompañó a la presidenta de Renfe, Mercé Sala, en la presentación del tren de alta velocidad (AVE), abundó en la idea de conectar norte y sur en alta velocidad al afirmar que el tren Madrid-Sevilla "no tiene vocación de isla".

La construcción de la línea de alta velocidad, Madrid-Barcelona, al igual que el futuro enlace con Portugal depende, no obstante, según matizó Borrell, del destino que la Comunidad Europea de a los Fondos de Convergencia. "Es razonable pensar" afirmó el ministro "que parte de esos fondos se destinen a las conexiones ferroviarias previstas y a la modernización del ferrocarril". Otros proyectos ferroviarios que afectan a distintas Comunidades Autónomas "deberán esperar,, según Borrell "a que se concrete el Plan de Infraestructuras que elabora el ministerio". El citado plan fijará las inversiones y prioridades en materia de infraestructuras hasta el año 2007.Durante el viaje que el AVE realizó ayer entre Madrid y la localidad cordobesa de Adamuz, rodando a una media de 250 kilómetros por hora, el AVE consiguió superar, en algunos tramos, los 300 kilómetros por hora. La prueba, en la que participaron dos centenares de informadores de todos los medios, fue perfecta, sin incidentes, a un mes escaso de que la línea se inaugure oficialmente el 20 de abril. La línea de alta velocidad según cifras oficiales, y por todos los conceptos, ha costado 450.000 millones.

En la conferencia de prensa celebrada por el ministro José Borrell, Mercé Sala y el secretario general de Infraestructuras del ministerio, Emilio Pérez Touriño, quedó patente la satisfacción del ministro y de Renfe por el buen comportamiento del tren a lo largo de la prueba.

Ordenación del territorio

Sobre la rentabilidad del proyecto, un tema espinoso, el ministro defendió los efectos beneficiosos del nuevo modo de transporte sobre el territorio y la economía de todo el país: "Los efectos inducidos justifican la inversión realizada, que tendrá un impacto muy positivo sobre el precio del suelo en determinadas zonas y la ordenación del territorio". Borrell reconoció, no obstante, que dicha rentabilidad no se reflejará en las cuentas de resultados de Renfe "sino en la mayor creación de renta y riqueza del país". Al término de la conferencia de prensa, Mercé Sala reconoció que se ha producido un desvío presupuestarlo en la obra (la cifra inicial era de 250.000 millones). Sala asimiló el desvío, salvando las distancias, al que se produce en cualquier obra casera, en la que pocas veces coincide el coste del proyecto inicial con el final.

Sobre las previsiones de tráfico, el ministro aseguró que en 1992 habrá overbooking".

El responsable de Transportes, al igual que los directivos de Renfe que participaron en la prueba, reconocieron que la inversión llevada a cabo en la línea Madrid-Sevilla ha absorbido la parte más importante de la capacidad de inversión de la Administración en el ferrocarril. "Es una apuesta política" dijo Borrell, para desarrollar la zona sur de España". En este sentido, explicó que los efectos del AVE se notarán en toda la red ferroviaria y especialmente en las regiones del sur de España ya que, tras la Expo, los trenes Talgo (que pueden circular por vía de ancho español y ancho internacional) llegarán, utilizando hasta Sevilla la nueva línea, hasta Huelva y Cádiz. Desde Córdoba, y por el mismo procedimiento, los Talgo llegarán también a la provincia de Málaga, con un importante ahorro en los tiempos de viaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de marzo de 1992

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