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Crítica:FLAMENCO

Riqueni

Ya es difícil poder asistir a un concierto de guitarra flamenca, sola, sin el arropamiento de algún otro instrumento. No lo necesita. Un músico como Rafael Riqueni, perfectamente entrañado con lo jondo, nos viene a decir que la guitarra flamenca es un instrumento rico y múltiple, capaz de transmitirnos en toda su intensidad una música compleja aunque parezca sencilla.Cuando Riqueni aborda los grandes temas flamencos -la taranta y la minera, la soleá, la siguiriya- crea una música intensa, de una dimensión comunicativa infrecuente. Son temas en los que la sensibilidad de Riqueni encuentra una rara capacidad de expresión.

Ya sabemos que la soleá es, quizás, el toque predilecto de Riqueni, siempre con la mente y el corazón en la Triana del recuerdo. En la taranta, y más aún en la minera, se va a coordenadas de grandeza hondamente sentida. La siguiriya de Riqueni rezuma el sentimiento trágico de una música que nació del dolor y la angustia. Y que se mantiene tan fiel al sonido jondo que, si uno cierra los ojos, está esperando oír la voz del cantaor en cualquier momento. Lo demás del programa fue igualmente estimulante.

Concierto de guitarra flamenca por Rafael Riqueni

Museo Municipal de Madrid, 20 de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de marzo de 1992