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Descubierta una red de venta de niños para adopción en Perú

La detención en Lima del abogado norteamericano James Patrick Hamel Gagel, de 37 años, como presunto cabecilla de una red especializada en la compraventa de niños peruanos para adopción ha sacado a flote una olla de corrupción. Se entremezclan en el caso la miseria en que vive gran parte de la población peruana, la corrupción de jueces y funcionarios públicos, más la falta de escrúpulos de auténticas mafias de abogados especializados en facilitar las adopciones.Perú es el tercer país del mundo y el primero de América Latina en la entrega de niños para adopción a extranjeros. Se calcula que4.000 niños peruanos han salido al extranjero por la vía de la adopción. Muchos peruanos ven bien que los extranjeros adopten niños desamparados "porque así podrán tener una vida mejor de la que les espera aquí". Por las calles de Miraflores, un barrio elegante de Lima, es frecuente encontrar parejas de rubios que llevan a un niño moreno con facciones peruanas. Forma parte del ritual de la adopción. Los padres adoptivos viajan a Lima y reciben al niño, con el que conviven semanas e incluso meses, mientras duran los largos trámites de adopción.

600 niños vendidos

Los trámites, justificados por la necesidad de examinar con cuidado las condiciones de los adoptantes, se han convertido en una fuente de ingresos para las mafias sin escrúpulos de abogados que corrompen a funcionarios, que cobran entre 15.000 y 20.000 dólares (de 1,5 a dos millones de pesetas) por sus servicios. En muchos casos esta gestión incluye la compra del niño a madres que no ven posibilidad de alimentar y educar a sus hijos.

La detención del abogado Gagel ha desencadenado una oleada de informaciones, contradictorias y confusas en muchos casos, sobre una presunta red que, según el diario de izquierda La República "vendió 600 niños peruanos a Europa y EE UU".

Gagel llegó en 1989 a Lima becado por la fundación Fulbright y participó incluso en comisiones asesoras de la reforma de la ley de adopción. Tras comparecer en el juzgado, Gagel salió esposado y afirmó ante las cámaras de televisión su incomprensión por la detención. Dijo que todo se debe a la declaración de una madre que se sentía engañada, "no sabemos por qué". A la pregunta de si había participado en 600 adopciones, Gagel respondió: "Cualquier persona que sabe la más mínima cosa de adopciones sabe que eso es absolutamente imposible". Aseguré Gagel que no intervino ni en un solo caso de adopción, aunque después reconoció que trabajaba "ayudando a parejas que no hablaban el idioma ante el Ministerio de Justicia".

Según La República, "en la oficina especializada en adopciones que este individuo [Gagel] y su socio, el abogado peruano Roberto Huanay Bonilla, habían montado en Miraflores, se han encontrado datos sobre 150 niños y existen evidencias que involucran a esta organización en la desaparición de otros 450.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de febrero de 1992