En la muerte de María Elena Moyano
Era tierna. Era fuerte. Demasiado fuerte para algunos a quienes su compromiso molestaba porque movía a la gente. Les daba de comer, les daba dignidad. Unas balas terroristas y una carga de di namita terminaron con ella.El asesinato de la teniente alcalde de Villa El Salvador, María Elena Moyano, cometido por Sendero Luminoso, refleja hasta qué punto es sumamente peligroso ser dirigente popular en Perú.
Los dirigentes populares, al igual que -últimamente- la Iglesia de base y los cooperantes extranjeros, son ahora los blancos favoritos de Sendero, que, ante el colapso del Estado y de los partidos políticos, les ven como competidores en muchas zonas, especialmente en las marginales, -donde reclutan sus fuerzas.
María Elena lo sabía, varias veces la habían amenazado, pero nunca dudó en su compromiso.
Como miembro de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Perú (CODDEH-Perú) quisiera rendir un cálido homenaje y un reconocimiento al valor de estas mujeres que dan su vida por llevar adelante a su pueblo. Allá, dar su vida, no es una expresión en vano.-


























































