La nave 'Ulises' toma impulso en Júpiter para llegar al Sol

La nave interplanetaria Ulises, de la Administración Europea del Espacio (ESA), ha llegado a Júpiter, después de recorrer en 16 meses más de 1.000 millones de kilómetros. Allí está tomando una curva cerrada en su trayectoria para, aprovechando el efecto gravitacional del planeta, ganar el impulso que necesita para dirigirse al Sol.

El mismo efecto de aceleración que una persona siente al bajar corriendo una escalera y tomar un recodo con una mano agarrada al pasamanos está sufriendo la Ulises en Júpiter, atraída por el tirón gravitacional del planeta. Se trata de una maniobra espacial, minuciosamente calculada, con el artefacto más veloz que se ha construido (126 kilómetros por segundo de velocidad de crucero). "Con los actuales medios de lanzamiento, que no tienen suficiente energía, es imposible colocar una nave espacial en una órbita polar del Sol, y la única forma de lograrlo es utilizando un planeta para variar la trayectoria", explica M. Rosengreen, del centro de operaciones de la ESA, ESOC, en Alemania.La nave tarda dos semanas en atravesar la magnetosfera de Júpiter, la zona de influencia del campo magnético del planeta. Después de esta fase de la misión, la Ulises se irá separando de la eclíptica -el plano formado por las órbitas de los planetas del sistema solar-, para sobrevolar el Sol por arriba y por abajo en 1994 y 1995. Puesto que desde la Tierra únicamente se ve el Sol a la altura de su ecuador, se desconocen sus polos, y la información que enviará la nave permitirá averiguar cómo es el entorno solar en tres dimensiones. Ésta es, además, la primera vez que un aparato artificial abandona el plano de la eclíptica durante un periodo prolongado.

Máxima aproximación

Como en la mayoría de las misiones, la Ulises aporta récords de exploración espacial. La nave, de 370 kilos de peso, se acercó el pasado sábado al mediodía hasta 378.000 kilómetros de la superficie de Júpiter, que es la máxima aproximación lograda por una nave espacial a ese planeta, visitado antes por las Pioner 10 y 11 y las Voyager 1 y 2, de la NASA.Aunque varios de los instrumentos de a bordo han sido desconectados estos días para evitar que resulten dañados por las potentes radiaciones de Júpiter, durante la maniobra se están realizando los experimentos científicos previstos, como emisiones de rayos gamina y rayos X y medición de partículas cargadas. La Ulises está atravesando, con una trayectoria inexplorada hasta ahora, la zona de polvo de la magnetosfera del planeta, de tal tamaño que si fuera visible desde la Tierra parecería tan grande en el cielo como la Luna.

Durante el viaje hasta Júpiter y desde allí al Sol, los equipos de la nave están enviando datos del medio interplanetario con los que los científicos investigan fenómenos como la intensidad del viento solar o las perturbaciones del campo magnético interplanetario en función de los ciclos de actividad solar. Cuando se inicie la fase final de la misión sobre los polos del Sol, la Ulises, a una distancia máxima de 8 10 millones de kilómetros de la superficie de la estrella y mínima de 195 millones de kilómetros, observará tanto la superficie de la estrella como su enorme campo de influencia en el espacio.

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