El Supremo absuelve a los clientes de las niñas prostituidas en Valencia

FRANCESC BAYARRI El Tribunal Supremo ha absuelto a las siete personas que fueron condenadas en Valencia como clientes de una red de corrupción de menores cuyos integrantes fueron juzgados en 1987. El alto tribunal considera que existe una clara diferencia entre la prostitución, que no es delito en España, y la corrupción de menores, de la que son responsables quienes la potencian y sacan provecho económico de ella, pero no quienes mantienen relaciones sexuales con las menores, según el letrado Emilio Attard, uno de los defensores.

La Audiencia de Valencia condenó en 1987 a 23 personas por corrupción de menores, siete de ellas clientes. La condena fue, en conjunto, de 139 años de prisión y supuso uno de los escasísimos casos en los que el cliente era condenado.

Los clientes de la red, desarticulada a finales de 1984, fueron condenados a penas que oscilaban entre ocho meses y seis años. Todos ellos pasaron algunos meses en prisión preventiva. Uno de estos usuarios, Santiago González, era en aquellas fechas teniente de alcalde de Burjassot (Valencia), por el PSOE. Ahora los clientes quedan en libertad sin cargos.

Tanto el fiscal como muchos de los defensores recurrieron la condena ante el Tribunal Supremo. La sentencia de este tribunal no afecta a los principales encausados, los hermanos Arturo y Francisco Carrasco y un amigo de éstos, Olegario Ballesteros, cuya condena ya era firme.

Emilio Attard explicó ayer a éste diario que en la primera sentencia existía una "confusión total" entre prostitución y corrupción. La primera modalidad no es delito "por ahora", concluyó. Este caso ha sido el último en el que ha intervenido este abogado valenciano.

La sentencia es ahora firme y algunos de los condenados deberán cumplir las penas que pesan sobre ellos a partir de la notificación oficial de la misma, que se producirá en los próximos días.

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