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Un reconstituido 'comando Vizcaya', de ETA asesina a tiros a un policía en Bilbao

El Gobierno Civil de Vizcaya y la policía atribuyen a un reconstituido comando Vizcaya de ETA, con Juan Carlos Chouzas, Gadafi, al frente, el asesinato del agente del Cuerpo Nacional de Policía José Anseán Castro, de 38 años, abatido a tiros a las 7.30 de ayer en las cercanías de una gasolinera del barrio bilbaíno de Santutxu. El agente de la escala básica caminaba con su mujer por la calle cuando dos individuos descendieron de un taxi robado y realizaron un número indeterminado de disparos que acabaron con la vida del policía.

El Gobierno Civil de Vizcaya cree que este atentado -primero cometido por la banda armada este año en el País Vasco- fue cometido por componentes de ese comando y de su grupo satélite que no fueron capturados por la Ertzaintza (policía autonómica vasca) en la operación desarrollada contra el mismo en agosto de 1991.La dependienta de la panadería de la avenida de Miraflores, en Santutxu, lugar donde se produjo el atentado, estaba atendiendo a sus clientes cuando se oyeron las detonaciones. "No puedo decir cuántos disparos hicieron, ni la gente que iba en el coche. La verdad es que todo estaba muy oscuro y, para cuando me di cuenta de lo que pasaba, sólo vi un coche que salía a toda velocidad", señaló a este periódico.

El vehículo en el que viajaban los terroristas, un Ford Orion blanco propiedad de un taxista, fue robado en el centro de Bilbao a punta de pistola a las 6.10 por dos personas que dijeron ser miembros de ETA. Los etarras obligaron al propietario del taxi a meterse en el maletero del vehículo, y con él en su interior perpetraron el atentado. Fuentes oficiales afirmaron que en el atentado participaron cuatro personas, aunque sólo dos realizaron los disparos. Las mismas fuentes no pudieron confirmar el número de disparos efectuados, aunque se barajaba la cifra de seis o siete.

Rematado

La policía levantó las rejillas de las alcantarillas de la zona para localizar los casquillos de las pistolas.

El encargado de la gasolinera, que ayer prestaba declaración ante la policía, se tiró al suelo nada más oír los disparos. Cuando se levantó, José Anseán, yacía muerto en el suelo, según explicó el jefe de ese establecimiento. Tras los disparos, los etarras, que remataron al policía, se dieron a la fuga abandonando el taxi con su conductor todavía en el maletero en la calle de Careaga Goikoa, en Basauri, a pocos kilómetros del escenario del asesinato.

José Anseán Castro era natural de Lugo, estaba casado y tenía un hijo de 14 años. Llevaba 12 años destinado en el País Vasco y en la actualidad prestaba servicio en la unidad polivalente del Cuerpo Nacional de Policía de Bilbao, encargada de la custodia de edificios y del traslado de reclusos.

Todas las fuerzas políticas vascas -que dirigieron a los etarras calificativos como "viles", "asquerosos" y "esquizofrénicos"- y los sindicatos policiales condenaron el atentado de ETA, a excepción de la coalición independentista Herri Batasuna (HB), que mostró "su pesar" por este hecho violento.

El cuerpo del agente fue trasladado en la tarde de ayer a Santiago de Compostela, para ser conducido posteriormente a Lugo, donde será enterrado hoy.

El nuevo atentado de ETA pone de relieve la intención de la banda de continuar con acciones selectivas y no indiscriminadas, así como la operatividad del reconstituido comando Vizcaya, según las primeras impresiones policiales. Este comando fue desarticulado por la policía vasca en una operación en agosto de 1991, en la que murieron el otro integrante del grupo, Juan María Ormazábal, Turko, y el ertzaina Alfonso Mentxaka.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de enero de 1992

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