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Singapur prohíbe mascar chicle

Después de acorralar a los fumadores, que sólo pueden consumir tabaco en lugares abiertos, el Gobierno de Singapur ha dictado una ley, en vigor desde hoy, que prohíbe la importación, fabricación y venta de chicle. El argumento es la, conducta incivilizada de sus consumidores, que, pegando la goma de mascar en puertas y paredes, han perjudicado el funcionamiento de metros, trenes y ascensores.Las autoridades de Medio Ambiente han explicado que los chicles usados son "una constante molestia en lugares públicos". Según el Gobierno, en dos ocasiones durante el pasado mes de agosto, chicles usados y pegados a las puertas del metro impidieron el cierre de éstas, lo que activó el mecanismo de seguridad, frenó el tren durante horas y motivó la evacuación de todos los pasajeros.

La prohibición ha sido bien acogida en algunos establecimientos, pero muchos ciudadanos la han considerado "drástrica y extrema". Los distribuidores de este producto, cuya venta alcanza los cinco millones de dólares anuales (unos 500 millones de pesetas), se han quejado de no haber sido advertidos con tiempo para agotar sus existencias.

Las autoridades de Singapur obligarán a los turistas a declarar la cantidad de barras de goma de mascar que lleven consigo, y, si son consideradas excesivas, les serán confiscadas. Las multas para los infractores serán de algo más de medio millón de pesetas si es la primera vez, o de un millón para los reincidentes, con la posibilidad de ser condenados a dos años de cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de enero de 1992