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FRAUDE DEL IVA Y COMPRAS DE RENFE

'San Sebastián de la Renfe'

La historia de unos terrenos malditos

J. RIVERA / S. CARCAR El ministro de Sanidad y ex presidente de Renfe, Julián García Valverde, explicará hoy en el Congreso la operación de compra de terrenos llevada a cabo por Renfe en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes entre finales de 1989 y principios de 1990. La operación de compra, en la que se han detectado presuntas irregularidades, supuso para la compañía ferroviaria el pago de 1. 3 50 millones de pesetas y ha desatado una tormenta política.

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La polémica se ha desatado sobre todo por las personas y empresas que han intervenido en las operaciones de compraventa, varios de los cuales forman parte de la red de fraude del IVA descubierta hace unos días en Madrid, algunos de ellos con una. larga trayectoria delictiva.La Comunidad de Madrid, los ayuntamientos de Alcobendas y de San Sebastián de los Reyes, y el propio Ministerio de Transportes querían un tren, un corredor ferroviario que conectara la gran metrópoli con las lo calidades-dormitorio. Pero no había dinero. Las dotaciones presupuestarias para el proyecto sólo ascendían a 3.000 millones de pesetas. Entonces se decidió que un buen modo de conseguir el resto, del dinero era recalificar terreno rústico en urbano, de forma que Renfe aprovechara las plusvalías generadas -al me nos 12.000 millones de pesetas- para financiar la obra. Todo fue bien hasta que Renfe decidió obrar por su cuenta. No era lo previsto. Equidesa, filial de Renfe, asesorada por un experto inmobiliario contratado por la presidencia de la compañía, empezó a comprar parcelas sin un plan de expropiaciones y a unos precios cada vez más elevados -hasta 7.400 pesetas el metro cuadrado-. La Comunidad de Madrid comenzó a sentirse molesta al tener conocimiento de la participación de varias sociedades instrumentales, que en pocos meses multiplicaron el valor de los terrenos por 37 o 55, y llegó a considerar inviable la operación.

Anticipo de tesorería

José Luis Pinedo Crespo, asesor de la presidencia de Renfe; José María Rodes Biosca, responsable de patrimonio y urbanismo de la empresa y el propio Julián García Valverde -presidente en ese momento de la compañía- por citar sólo los más directamente relacionados con la operación, actuaron rápidamente. Sin -dar explicaciones al consejo de administración de Renfe, Valverde autorizó anticipos de tesorería por importe de 1.800 millones de pesetas y Pinedo Crespo, Rodes y el elegido para firmar todas las transacciones -el presidente de la filial de Renfe, Equidesa, Alberto Echeverri-. comenzaron a trabajar.

y la operación se complicó. De pronto, entre los vendedores particulares y el comprador final -Equidesa- comenzaron a aparecer un rosario de sociedades desconocidas, alguna de ellas domiciliadas en el exterior, y todas con un objetivo común: aprovechar la operación de Renfe para conseguir jugosas ganancias.

En cuestión de días, e incluso horas, el notario Manuel Clavero Blanc -algunos de cuyos empleados aparecen en algún momento como socios de algunas sociedades- certifica que Equidesa compra por 100 lo que las sociedades instrumentales habían comprado poco antes a su vez por 25. Los bolígrafos del notario y del presidente de Equidesa echaron humo. Firmas y, más firmas para certificar una inversión cifrada globalmente en 1.350 millones de pesetas.

Clavero, Echeverri y el asesor Pinedo tuvieron que aprenderse una larga lista de nombres de empresas y de particulares: José Manuel Serrano Alberca -de la sociedad Felow-, Alfonso Monge -de Berkeley, Islas Vírgenes-, José Antonio Cardós y Carlos De Juan Villa-deConsorcio Eléctrico Madrileño-, Toher y un largo etcétera más.

Algunos de los nombres, como el de José Manuel Serrano Alberca eran muy conocidos en las localidades de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes e incluso en la cúspide de Renfe -Serrano Alberca fue jefe de García Valverde en el Ministerio de Industria-; otros, como los de Cardós y Villa sonaban mucho en los juzgados y ahora más, puesto que son dos de los principales implicados en el frude del IVA. Cardós y Villa ni siquiera compraron terrenos para revenderlos a Renfe. Sencillamente, los alquilaron. Como idemnización por desalojar los terrenos, que nadie sabe para qué mantenían arrendados, consiguieron una elevada cifra: 400 millones limpios de polvo y paja.

Y de la complicación se pasó a la desconfianza. La oposición en el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes manifestó su protesta por la operación; en el Congreso, diversas formaciones políticas -Izquierda Unida, Partido Popular- mostraron su inquietud-por la actuación de Renfe; en la dirección de la compañía había quien no estaba de acuerdo con las compras y, por si fuera poco, la sustituta de García Valverde en Renfe, Mercè Sala, decidió someter a revisión todo lo revisable de la etapa anterior.

En el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, José Borrell, fue interpelado sobre el caso por IU y el PP, pidió información a la nueva presidenta, Mercè Sala, y trasladó la investigación sobre las presuntas irregularidades a los Ministerios de Economía y Hacienda y de Justicia. La bola de San Sebastián de la Renfe comenzó a rodar.

García Valverde tratará de parar la bola hoy en el Congreso. Mientras tanto, los 200.000 metros cuadrados de terreno en San Sebastián de los Reyes siguen siendo lo que eran en el año 1989, rústicos, con una diferencia: ahora son propiedad de Renfe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de diciembre de 1991