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Cartas al director

La España racista

Escribo a este periódico con la indignación que me produce el leer hechos tan injustos y discriminatorios como lo que sucede con los extranjeros que residen en nuestro país y pretenden legalizar su situación personal y laboral.Aplaudo esta especie de "amnistía" que por fin el Gobierno ha concedido a los que pretenden normalizarse y que da un respiro -temporal, eso sí- tras la durísima Ley de Extranjería. Lo que me parece injusto es que una persona que está intentando abandonar su ilegalidad se la detenga y se la envíe a su país en plena fase de normalización.

Estos hechos junto a los acontecimientos últimamente con la raza gitana me parecen tan inverosímiles en pleno siglo XX que me hacen cuestionarme si no estaremos regresando a las cavernas y perdido la racionalidad y el espíritu de comprensión.

Quizás suene a utopía pero si nuestro país -por cuestiones políticas, laborales, raciales- no nos ofrece suficientes garantías de acuerdo a nuestras expectativas de vida, ¿por qué no podemos elegir otro donde crecer y desarrollarnos dignamente? Hablo de adaptación y de trabajar con salarios dignos no de vandalismo ni de bandas minoritarias que lo único que consiguen es que la sociedad identifique a un pueblo, a un colectivo, con esa minoría.

¿Por qué las raíces tienen que impedirnos echar a volar? ¿Por qué no plantarlas en otro lugar? Soy catalana pero si algún día siento la necesidad de residir en otro país, no me gustaría que me llamasen extranjera, foránea, extraña y me devolvieran- al remitente como si de un paquete de Correos se tratará.-

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