De caballeros a narcoterroristas

El cartel de Cali toma el relevo del de Medellín

Hasta hace poco eran conocidos como los caballeros de Cali, en contraste con los narcoterroristas del cartel de Medellín. Ahora los papeles parecen estar cambiando: mientras los segundos están recluidos voluntariamente en la cárcel y matan las horas de encierro cuidando cultivos hidropónicos o fabricando bolsas de plástico, la acción de la justicia apunta hasta el ahora intocable cartel de Cali.

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La primera señal de la ofensiva la dio la DEA (la agencia antidroga norteamericana) cuando, en febrero, ya anunciada la entrega de Pablo Escobar, los agentes norteamericanos señalaron hacia Cali y afirmaron: "Allá están los más grandes traficantes de cocaína del mundo". Hasta ese momento, este título lo ostentaban los de Medellín. De las palabras se pasó pronto a los hechos. La Corte Suprema de Justicia se pronunció en septiembre sobre un caso que ya parecía definitivamente fallado y anuló la sentencia del Juzgado II de lo Penal que en 1988 absolvió de cargos de narcotráfico a, Gilberto Rodríguez Orejuela, a José Santacruz y a Hernando Giraldo. De esta manera quedó reabierto el juicio contra las cabezas del cartel de Calí y cobró vigencia la orden de captura proferida en su contra. En cualquier momento se podrán desempolvar los más de 6.000 folios acumulados en esa investigación. Gilberto Rodríguez Orejuela, El Ajedrecista, y los otros dos fueron absuelto en un juicio por 'tráfico de droga después de que aquél fuera entregado por España a Colombia. Rodríguez Orejuela estuvo detenido en España en 1984 junto a Jorge Luis Ochoa, uno de los grandes del cartel de Medellín. Los capos protagonizaron una batalla jurídica organizada por un grupo de abogados para impedir su extradición a Estados Unidos.

La situación judicial de los miembros del cartel de Cali, calificados por la revista Time como los "nuevos reyes de la cocaína", se complicó aún más. Dos días después de la nulidad dictada por la Corte Suprema de Justicia, una juez de Medellín vinculó por primera vez a un hecho terrorista a un miembro de este grupo de narcotraficantes. José Santacruz fue implicado en el juicio que se sigue por el asesinato del gobernador de la provincia de Antoquia Antonio Roldán. Hasta ahora toda la culpa de ese crimen había recaído en Pablo Escobar y sus hombres.

El juicio, que se celebra en este momento en Luxemburgo contra tres presuntos lavadores de dólares a servicio de Rodríguez Orejuela, ha servido también como escenario para que la DEA revele detalles hasta ahora secretos sobre la manera de actuar de los capos de Cali. Son cinco los hombres que están a la cabeza del, organigrama, y forman lo que la DEA denomina el "consejo de administración". También se ha revelado que su estructura está completamente compartimentada.

El nuevo protagonismo de los caballeros de Cali alertó a jueces y magistrados. El presidente de la Corte Suprema de Justicia envió a finales de septiembre al presidente César Gaviria una carta en la que explicaba su temor ante posibles represalias del cartel de Cali. Los temores del magistrado se han mostrado bien fundados. Varios funcionarios de la rama judicial de Cali han sido asesinados en los últimos meses. A esta carta, Rodríguez Orejuela respondió contra otra misiva en la que, entre otras cosas, afirmó: "Quienes me conocen saben que he sido respetuoso de las decisiones de los jueces". Y agregó: "Soy víctima de un designio que pretende alterar la paz de nuestros días".

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Invitación al propio funeral

Pero las estampas religiosas en las que se invita a los jueces a participar en sus propias exequias continúan deslizándose debajo de las puertas de los juzgados. Toda la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Cali ha recibido ese macabro mensaje o llamadas telefónicas con idéntico contenido. "Sabemos que el cartel es uno de los factores de inseguridad. Pero existen otros: la Sala de lo Penal está investigando, por corrupción, a individuos vinculados al sector oficial. Por eso es difícil señalar a un solo autor de las amenazas", dice una fuente judicial. Pero lo que tiene alarmada a,Cafi, una cálida ciudad agroindustrial llamada la perla del Otún por su belleza y la de sus mujeres, es que la violencia, que era patrimonio casi exclusivo de Medellín, se está trasladando hacia allí. Las matanzas y los atentados cometidos han puesto también en evidencia la guerra existente entre dos carteles que actúan en la provincia de El Valle: el de Cali, con Gilberto Rodríguez a la cabeza, y el llamado cartel del Norte, controlado por la familia Urrinola. La guerra es a muerte, y se comenta que el en frentamiento también se libra en el terreno político: el dinero de estos dos carteles ha diluviado durante la campaña, para las elecciones del próximo domingo.

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