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Los países ricos reconocen la dificultad de concluir la Ronda Uruguay antes de fin de año

Los países; más ricos del mundo, el Grupo de los Siete, reconocieron ayer que el objetivo del Fondo Monetario de dar "un impulso definitivo" a la Ronda Uruguay del GATT tiene escasas posibilidades de éxito antes de fin de año. El G-7 (que agrupa a EE UU, Japón, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Reino Unido) inició la noche de ayer, y continuará esta mañana, las reuniones con la delegación soviética. El subsecretario de¡ Tesoro de Estados Unidos, David Mulford, dijo que el acuerdo económico alcanzado el viernes entre 10 repúblicas soviéticas "es un gran paso adelante".

Es un gran paso, añadió, no sólo para la firma del Tratado de la Unión sino de cara a las negociaciones que el G-7 y la URSS emprenderán hoy. La Unión Soviética, los problemas para avanzar en la liberalización del comercio (es decir, concluir con éxito la Ronda Uruguay en el plazo previsto), los escándalos financieros internacionales -sobre todo los japoneses-, la recesión y la necesidad de reducir los déficits públicos para liberar recursos que financien la inversión han sido los principales temas de discusión de los países ricos.Todos ellos -junto al problema de la deuda, la evolución de los tipos de interés y los tipos de cambio, o la necesidad de realizar reformas estructurales- tienen cabida en un largo comunicado que fue calificado ayer por el ministro de economía italiano, Guido Carli, de "descriptivo".

La principal novedad la aportaron el responsable de finanzas japonés, Ryutaro Hashimoto, el subsecretario del Tesoro estadounidense, David Mulford y fuentes de la delegación francesa cercanas al ministro Pierre Beregovoy, al referirse a la Ronda Uruguay del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y comercio).

Los tres coincidieron de forma implícita en la gran dificultad que tiene alcanzar un acuerdo de liberalización comercial, tal y como pide la Ronda Uruguay, antes de fin de año.

David Mulford, en representación de Estados Unidos, aseguró en una rueda de prensa posterior a la reunión del G-7 que "el grupo de los siete comparte una honda preocupación sobre las posibilidades de éxito de la Ronda Uruguay", así como 1a convicción de que hay que redoblar los esfuerzos para llevarla a buen término".

Postura japonesa

El aún ministro japonés Ryutaro Hashimoto fue más tajante. Como en el comunicado se asegura que el G-7 "reenfatiza la importancia de concluir la Ronda Uruguay rápidamente y con éxito", un periodista japonés preguntó si eso significaba que antes de fin de año, tal y como se había comprometido el G-7 en su reunión de Londres. Hashimoto replicó que rápido es todo lo rápido que se pueda, y que "eso lo dice todo".

La colaboración con la Unión Soviética -que sigue siendo el tema estrella de estas reuniones- quedó pospuesta hasta hoy por la demora de los delegados soviéticos de aterrizar en Bangkok. Este retraso, sin embargo, no ha sido muy criticado toda vez que se considera vinculado al acuerdo económico alcanzado el viernes entre 10 repúblicas soviéticas.

Este acuerdo es, en opinión de EEUU, "gran paso de cara a la firma, del tratado de la Unión". También lo es para animar al Grupo de los Siete, al Fondo Monetario, y a los restantes países industrializados a facilitar fondos a la URSS. No en vano el acuerdo implica el compromiso de mantener unidas a estas repúblicas dentro de la URSS. Aún con esta "buena noticia", según la calificación de Guido Carli, el G-7 evitó pronunciarse sobre la colaboración que están dispuestos a prestar a la URSS hasta que la delegación soviética exponga durante la jornada hoy sus peticiones y voluntad de emprender reformas económicas.

Lo que sí dejó claro Estados Unidos es que la concesión de cualquier paquete de ayuda alimentaria -que complemente a los concedidos por Japón y la Comunidad Europea- no se decidirá aquí sino en Washington.

Los escándalos financieros también tuvieron su párrafo en el comunicado y su espacio en los comentarios posteriores a la reunión. Hashimoto -que dimitirá al volver a Japón por esta marejada- aseguró incluso qué "se necesitan medidas para asegurar el problema de los escándalos financieros, pues hay que mantener la confianza en los mercados".

Mulford inició su intervención con una mención a estos escándalos. "Hay que alcanzar una estrategia para evitar ciertos desarrollos de mercados financieros con reiteradas irregularidades". Y añadió que esas "irregularidades"' han sido especialmente acusadas en Japón..

Salir de la recesión

La recesión -o, mejor, la capacidad para salir de ella- fue el tercer gran tema de discusión en el G-7. Aquí el Reino Unido recibió un buen varapalo toda vez que el comunicado discrimina su capacidad para salir de la crisis en comparación con EEUU o Canadá. En opinión del G-7, mientras Reino Unido empieza ahora a salir de la recesión, EEUU y Canadá ya están en un periodo de clara recuperación.

Este regalo a John Major está parcialmente compensado con una llamada del G-7 contra la posibilidad de que Estados Unidos y Japón aumenten su desequilibrio de balanza de pagos en el transcurso de los próximos meses.

Los más pobres critican las barreras comerciales

Los países en desarrollo -agrupados en el Grupo de los 24- tienen ahora una regulación comercial más proteccionista que hace 10 años. Los países pobres mostraron ayer su descontento por el hecho de que el mundo, industrializado pague los esfuerzos que están realizando para adaptar sus economías al sistema de mercado con el uso de mayores barreras comerciales, subsidios y soporte de precios interiores, cuotas y otras restricciones.El primer mundo, a cambio, tuvo el detalle de recordar el casi olvidado problema de la deuda. El comunicado del G-7 asegura que hay que facilitar el pago de la deuda a los países verdaderamente muy pobres, lo que excluye a los latinoamericanos y a países como Egipto y Polonia.

La idea que subyace tras esta muestra de generosidad del G-7 es "ser más comprensivos que en Toronto" según aseguró ayer David Mulford. En la cumbre de Toronto (Canadá) se acordó, una condonación del 30% de la deuda oficial y la reestructuración del esquema de pagos a 20 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 1991

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