Escándalos 'a la japonesa'
Las previsiones a la baja de las empresas constructoras siguen pesando en el comportamiento del sector, que no hace sino descontar el clima de austeridad presupuestaria. El bajón en un segmento de mercado normalmente activo frena ahora euforias iniciales momentáneas que podrían ofrecer mayor vivacidad a las cotizaciones.La fijación de los tipos de interés a corto, que se sitúan en el listón más alto de la OCDE -según un informe del Instituto de Estudios Económicos-, tampoco ayuda a una menos que poco probable animación de la renta variable, perseguida ya de oficio por otras modalidades en auge y superada por la misma convulsión nerviosa del mercado monetario, azotado en los últimos tiempos por sorpresas en el interbancario cuyas secuelas perniciosas provocan suspensiones de pagos o intervenciones del Banco de España. A la Bolsa, en cualquier caso, no le afectan tanto los escándalos a la japonesa como la misma inactividad, fruto de pocas expectativas y de premuras en los cambios de mano de grandes paquetes. El vértigo de algunos trasvases ha eludido la presencia de pequeños inversores, reducidos al angosto espacio de las opciones públicas.


























































