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Jodie Foster se pone detrás de la cámara

La actriz presenta en Estados Unidos su primera película como directora

Rosa Rivas

La carrera de la actriz Jodie Foster como directora de cine no ha podido empezar con mejor pie. Su primera película, Little man tate, fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Boston el pasado lunes, y la buena acogida fue tan unánime que la propia Foster no podía creérselo. "Esperaba división de opiniones, reacciones en contra, porque reconozco que las críticas son un reto para mí", declaró en una conferencia de prensa. "Puede que esta película no sea una gran obra, pero es la flecha más certera que puedo disparar", dijo ella toda modesta. La respuesta bostoniana fue tres sesiones con el cartel de "No hay billetes" y fuertes aplausos al término de cada proyección, incluso en varios momentos de la película. El festival le otorgó asimismo el primer Premio Pipe Heidsieck, destinado a los actores, directores o productores "destacados por su independencia, capacidad de riesgo y alejamiento de la rutina". Los críticos tampoco se han cortado a la hora de los elogios: "Fuerte e inteligente debú", "Película descaradamente humana".Y es que si no es un asunto realmente humano, aunque sea desagradable", a Jodie Foster no le interesa. La ópera prima de la protagonista (niña prostituta) de Taxi driver relata, evitando sentimentalismos y con un fuerte hilo de humor, la historia de un niño prodigio de siete años, experto pianista, pintor, matemático y candidato a la úlcera de estómago. La propia Foster interpreta a la madre del minigenio, quien, según ella, "es el prototipo del hombre de un nuevo renacimiento; es el mensajero de una nueva era, con una sensibilidad masculina alimentada Por sensibilidades femeninas".

"Little man tate habla de mí y de las cosas que me preocupan", dice Foster, quien precisamente se dio a conocer a los tres años como la rubita modelo de un famoso bronceador, "Mi madre siempre se ocupó de estimular mi cerebro", recuerda la actriz licenciada cum laude por la Universidad de Yale. Ella recuerda que desde muy niña tuvo que tomar decisiones de persona mayor. "Cuando era adolescente no tuve conflicto generacional porque tenía un pie en la otra generación. Aprendí pronto las reglas de la vida y sobre todo un código de humanismo social. Aprendí a profundizar en las cosas". Y ella aprendió incluso de las más chocantes, como cuando en 1981 un enloquecido admirador, John Hinckley, intentó matar al presidente Reagan para así impresionar a Jodie Foster.

Alicia Christian Foster, criada en Los Ángeles con otros tres hermanos, creció sin padre, como el niño de su película, pues su madre dejó al marido poco antes de que naciera ella. No se siente traumatizada por eso, pero "tampoco fue una maravilla".

Tiene 28 años y ha rodado casi el mismo número de películas. En 1988 ganó un Oscar por su interpretación de una mujer violada en la película Acusados, y su triunfo más reciente es El silencio de los corderos, donde encarna a una agente del FBI. "Me gusta interpretar mujeres fuertes y sensibles", dice la actriz, y afirma que hay un poco de ella en cada personaje porque siempre se deja un trozo de piel.

Little man tate se estrenará oficialmente en las pantallas norteamericanas el 18 de octubre, y de momento la actriz no planea nuevas aventuras profesionales. "Lo que tengo claro", señala, "es trabajar menos y viajar más".

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Sobre la firma

Rosa Rivas
Periodista vinculada a EL PAÍS desde 1981. Premio Nacional de Gastronomía 2010. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Master en Periodismo Audiovisual por Boston University gracias a una Beca Fulbright. Autora del libro 'Felicidad. Carme Ruscalleda'. Ha colaborado con RTVE, Canal +, CBS Boston y FoolMagazine.

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