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"Era un ruido muy fuerte y seco"

Emilia Egea Sánchez, esposa del conductor de grúa muerto por la explosión del coche bomba, se encontraba ayer destrozada. Acompañada por sus cuatro hijos, su hermano y su padre, no cesaba de llorar. En su modesto hogar en la calle de Cocentaina recordaba la explosión. "Yo la he oído. Era un ruido muy fuerte y seco y me he acercado a ver qué pasaba. Cuando he llegado, no podía creérmelo. Me han quitado a mi marido. Hay mucha gente mala suelta por ahí, deberían hacer algo". Su padre, que volvía del médico, recibió un impacto de metralla en el brazo. "Es la única explosión que he oído en mi vida y no quiero oír ninguna más", señaló.Los vecinos no podían dar crédito a sus ojos. Todos salieron inmediatamente a la calle, temiendo que hubiera ocurrido algún percance en el colegio El Salvador, situado a 100 metros escasos del depósito de vehículos donde estalló el coche bomba. "Fue increíble", cuenta Carmina Alberola. "Cuando me asomé a la ventana, todo era humo, había cristales rotos por la calle, era un caos. La gente iba corriendo y, al verlo, nos hemos quedado horrorizados".

Prácticamente todo el pueblo acudió al lugar del siniestro. En algunos corrillos se oían fuertes insultos dirigidos hacia los terroristas. "Que me los dejen a mí y verás tú. No quedaba vivo ni uno solo", gritaba fuera de sí un vecino de la avenida de Carlos Soler, en la que se encuentran la casa cuartel, el colegio y el depósito de vehículos.

El Ayuntamiento de Alicante suspendió todos los actos públicos, y el de San Juan, localidad vecina que está en fiestas, decidió no participar en su desarrollo en señal de duelo por las víctimas del suceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1991