'Don' Branko, el ruego y el mazo
Un cura carismático y heterodoxo para los católicos croatas
El discurso belicista croata es evidentemente mucho menos refinado, pero el razonamiento que políticos, intelectuales y gentes con un grado medio de educación manejan de continuo en Croacia es que Serbia odia a Croacia porque Croacia es demócrata, católica y europea. En serbocroata -la lengua hablada por la inmensa mayoría de la población yugoslava- Europa se dice Evropa, pero los medios de comunicación croatas han inventado el neologismo "Europa", para parecer más europeos y perseverar, ante el acoso serbio, en sus guiños hacia Alemania, Austria y el Vaticano.El peso católico en Croacia es evidente. Gravita sobre la prensa, sobre la cultura, en lavida cotidiana. De ahí la importancia de un personaje como Don Branko Sbutega, un sacerdote de 39 años cuya imagen carismática es muy popular en la televisión croata; radicado en Kotor, Montenegro (zona mayoritariam ente ortodoxa), de Don Branko se rumorea que es masón o espía del Vaticano. Él sonríe. Le gusta teatralizar y beber, y presume irónicamente del diseño de su camisa negra: "Me la regaló una amiga de París".
"El anuncio del Papa de su deseo de visitar Croacia", coge el toro por los cuernos, "es un acto parapolítico, una elección de alta espiritualidad, aunque evidentemente no excluya la sabiduría política". No está de acuerdo con que la iniciativa papal puede ser interpretí¡da por Serbia y a iglesia ortodoxa como provocación: "En 10 años el Papa no ha venido a Yugoslavia. Es el único sitio del cosmos que le falta, cuando hasta los marcianos saben quién es".
Es fama que Don Branko abandonó Medicina en el último examen, por empezar Teología. "La idea de vocación ya la tenía, pero yo siempre he sido algo anticlerical, y lo que me interesaba era el compromiso con la sociedad".
El análisis que hace Don Branko de la crisis que hoy atraviesa Yugoslavia pasa por "la aspiración rusa, y soviética, de salir al Mediterráneo. El titoísmo fue un interregno que costó 150 billones de dólares, pero Occidente prefería pagarlos para tener aquí una zona tranquila. Gorbachov ha demolido los puntos sobrecargados del comunismo, pero en Yugoslavia se siguen enfrentando Rusia y Occidente. El comunismo es un epifenómeno. Ha sido derrotado en las sociedades de base católica. Pero la iglesia ortodoxa, que siempre se identificó con el Estado, no ha sabido distanciarse de él. Hoy se da el absurdo de que al Papa le es más fácil entenderse con Gorbachov que con el patriarca ortodoxo. El diálogo no ha dado frutos entre ortodoxos y católicos, pese a que no cabe concebir religiones más próximas. Yugoslavia es hoy un manicomio, y no puede tratarse un manicomio como una academia".
Es crítico con el gobierno croata de Franjo Tudjman: "Croacia es hoy el zombi de una nación. Los míseros albaneses de Kosovo no pueden olvidar que, cuando su estallido fue reprimido por los serbios, los croatas miraban a otro lado porque la cosa parecía no ir con ellos. Y la iglesia croata, en el pasado, traicionó monolíticamente a su pueblo. Yo, en cambio, veo el cristianismo como una reserva de pluralismo mental".
En cuanto al líder serbio, Slobodan Milosevic, auténtica bestia negra en Croacia, Don Branko matiza: "No hay que subestimar la caída del comunismo, ni sobrevalorarla. Ahí está Milosevic. Pero creo que, si cayese, lo que vendría podría ser más gran-serbio. Milosevic es el político más capaz de Yugoslavia, aunque ya esté superado. Hoy los comunistas no tienen elasticidad. Si no cuentan con una mayoría del 51% no pueden arreglarse sin la fuerza".
Don Branko maneja ciertas alternativas: "Occidente podría apoyar soluciones humanas: recurrir a la cultura, a crear pequeñas iniciativas económicas: está demostrado que cada productor privado se convierte automáticamente en anticomunista. Es así como las cosas pueden cambiar".
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