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La Ertzaintza impidió el homenaje a la 'ikurriña'

Efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza (policía autonómica vasca) impidieron durante la mañana de ayer el homenaje a la ikarriña convocado por las comparsas en el día grande de las fiestas de Bilbao. La intervención de los agentes, calificada de "brutal" por la coordinadora de comparsas, terminó con dos detenidos, dos heridos graves -uno de ellos un agente del Cuerpo Nacional de Policía que ha perdido un testículo alcanzado por un cohete de feria lanzado por los manifestantes- y unos 70 contusionados.

La fórmula de consenso acordada entre las comparsas convocantes del acto y la alcaldía no consiguió evitar un nuevo capítulo de la guerra de las banderas. El Cuerpo Nacional de Policía y la Ertzaintza intervinieron coordinadamente en una operación que finalizó en batalla campal de casi cuatro horas con grupos de jóvenes radicales.La Ertzaintza no dio oportunidad a los manifestantes a colocar una enorme ikurriña frente al Ayuntamiento bilbaíno y cargó contra el millar de personas congregadas antes de que ondearan en el edificio consistorial las cuatro banderas -la de España, la ikurriña, la europea, que sustituía este año a la de Vizcaya, y la de Bilbao- Eran las ocho y veinte de la mañana y la batalla campal acababa de comenzar. Veinte minutos antes, la comitiva había iniciado su recorrido por el recinto festivo portando la enseña vasca.

Cuando la cabeza de la manifestación alcanzó la escalinata del edificio consistorial, los cuatro mástiles aún permanecían vacíos. Una cinta de plástico delimitaba "la zona hasta donde podía llegar la manifestación", según explicó tras los incidentes la asesora de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento, Begoña Ibargüen.

Las comparsas habían solicitado al alcalde, Josu Ortuondo (PNV), que no se izara ninguna bandera en la balconada principal del edificio. El alcalde adujo el acuerdo plenario favorable a la colocación de las cuatro banderas. El consenso alcanzado en la tarde del jueves al final no se respetó. "El interlocutor válido de las comparsas fue advertido de que la ikurriña no podía tapar la fachada del edificio y que la manifestación no debía atravesar el cordón de seguridad", comentó Ibargüen. La coordinadora de comparsas, sin embargo, aseguró que el acuerdo alcanzado les "permitía atar la ikurriña a las dos primeras farolas que flanquean el edificio".

La intervención policial se produjo poco después de que los manifestantes comenzasen a compaginar los gritos de apoyo a la ikurriña y en contra de la bandera española, con vivas a ETA. Una cascada de beltzas -negros, agentes de la Ertzaintza así llamados popularmente por el color de su indumentaria- realizó la primera carga antes de que la cabeza de la manifestación rebasase el cordón de seguridad.

Un denso humo naranja

Los beltzas apenas si emplearon sus porras, utilizando profusamente las pelotas de goma y botes que causaban un denso humo de color naranja, "un gas lacrimógeno no tóxico y perfectamente homologado", según un portavoz de la policía autonómica. Un "veneno" según uno de los numerosos curiosos que se acercaron al lugar. Los ertzainas prosiguieron las cargas hasta el casco viejo de la ciudad, donde no habían intervenido nunca.A las nueve menos veinte se izaba la primera de las cuatro banderas. En esos instantes, empezó a caer sobre la cabeza de los policías una lluvia de tuercas, vidrios, cócteles mólotov, piedras y muchos cohetes. Para entonces, agentes del Cuerpo Nacional de Policía habían comenzado a cargar también contra los grupos de alborotadores, deteniendo a dos personas, que pasaron a disposición judicial.

Uno de estos policías fue alcanzado en la región genital por un cohete de feria lanzado por los manifestantes. El agente sufre pérdida de un tésticulo y su estado de grave, según informó el Gobierno Civil de Vizcaya. El otro herido grave es un manifestante que sufre hemorragia interna en un ojo tras ser alcanzado en la cara por una pelota de goma. Ambos permanecían anoche ingresados en los hospitales de Basurto y de Cruces (Barakaldo), respectivamente.

El puesto de la Cruz Roja en el Arenal recibió disparos de pelotas de goma, según denunciaron testigos presenciales. Una ATS de 54 años mostró su indignación por la actuación "canallesca y violenta de la Ertzaintza. ¡Ni en la guerra se deja de respetar los hospitales. Esto ha sido horroroso, no hacían caso ni a los médicos, que les exigían que abandonaran la zona", recalcó.

Los enfrentamientos finalizaron pasado el mediodía, después de que la Ertzaintza se recluyera definitivamente en el edificio consistorial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de agosto de 1991

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