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150 heridos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad tras la Salve de San Sebastián

La fiesta cívico-religiosa de La Salve de San Sebastián terminó con unas 150 personas heridas de carácter leve en los numerosos incidentes provocados en la parte viejade la ciudad por jóvenes radicales, que se enfrentaron a fuerzas de la Ertzaintza y del Cuerpo Nacional del Policía. Mientras en otras zonas de la ciudad se vivía con tranquilidad la Semana Grande, la violencia en el bulevar se prolongó durante ocho horas, con interrupciones durante la hora de la cena y los fuegos artificiales. La izada de las banderas en el Ayuntamiento trascurrió en esta ocasión sin altercados.

Dos de los heridos en los incidentes se encuentran internados en el hospital de Aránzazu, centro sanitario que no quiso facilitar la identidad de los hospitalizados.Los primeros incidentes produjeron en torno a las 19.15 del miércoles, en el inicio de la procesión de La Salve, en la que participó el presidente del Gobierno vasco, José Antonio Ardanza, junto a las autoridades locales y provinciales. Una vez finalizado ese tradicional acto, jóvenes radicales apostados a escasa distancia del cordón policial de la Ertzaintza hostigaron a los agentes lanzándoles bolas de acero, cohetes y piedras.

La policía repelió la agresión con material antidisturbios. La Ertzaintza fue relevada poco después de las nueve de la noche por las Unidades Especiales de Intervención del Cuerpo Nacional de Policía cuando el lehendakari salió del Ayuntamiento y se dirigió a la sociedad Gaztelubide, en la parte vieja, local que, por motivos de seguridad, no pudo abandonar hasta medianoche. Los incidentes se prolongaron hasta altas horas de la madrugada, con la única interrupción de la hora de la cena y de los fuegos artificiales.

Los heridos, atendidos por la Cruz Roja y la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA), presentaban, sobre todo, contusiones por golpes de porra bolas de goma y erosiones por caídas.

Dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía sufrieron lesiones por la agresión de los manifestantes. Una sala del Ayuntamiento de San Sebastián tuvo que ser habilitada para atender a más de un centenar de personas heridas. Los bomberos acudieron a apagar a lo largo de la noche dos barricadas con bolsas de basura y tablones incendiados que habían colocado los alborotadores en el centro de la ciudad.

Cócteles molotov

Unas horas antes del inicio de los incidentes, la Policía Municipal encontró en la parte vieja de la ciudad dos sacos llenos de adoquines y una caja con 20 cócteles molotov, material que, según la policía, había sido almacenado para ser utilizados contra las fuerzas de seguridad.Por otro lado, la bomba que ETA colocó el mismo día en una caseta de la ONCE en el bulevar de San Sebastián estaba destinada a las patrullas de policía a pie y en automóvil que habitualmente se colocan en esa zona para controlar a los grupos de radicales.

Simulado como un aparato de aire acondicionado, el artefacto podía haber ocasionado una matanza en el centro de la ciudad si hubiera estallado durante la procesión de La Salve. En el interior de la caja, que estaba pintada de purpurina, se encontró un mecanismo de activación a distancia similar a los empleados por ETA en otras ocasiones. El paquete contenía 10 kilogramos de amonal y dinamita.

La policía sospecha que los terroristas estaban esperando que los agentes tomaran posiciones entre el bulevar y la calle de Narrica, lugar donde se encuentra la cabina, para activar el interruptor que provocase la explosión. Representantes de los servicios antiterroristas creen que el comando Donosti puede volver a reanudar con mayor intensidad sus acciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 1991

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