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Los 'mosqueteros' de Mitterrand no pasarán un solo día en la cárcel

Los tres supergendarmes del Elíseo juzgados durante esta semana en París por intimidación de testigos y falsificación de pruebas en el llamado asunto de los irlandeses de Vincennes no pasarán un solo día en la cárcel. En la noche del pasado miércoles, el ministerio fiscal pidió para ellos penas que oscilan entre cuatro meses y un año de prisión.

Aunque el tribunal correccional de París -que dará a conocer su sentencia el próximo 24 de septiembre- reconozca su culpabilidad y aplique esas penas, los tres mosqueteros de Mitterrand se beneficiarán de una amnistía para ese tipo de delitos concedida hace unos anos.Christian Prouteau, ex jefe de la Célula Especial Antiterrorista del Elíseo, seguirá desempeñando sus funciones de prefecto encargado de la seguridad de los Juegos Olímpicos de Albertville. El teniente coronel Jean-Michel Beau y el mayor José Windels, que reconocieron su culpabilidad ante el tribunal parisiense, seguirán también en libertad, pero sin la satisfacción de ver castigado al hombre que les embarcó en el escándalo, el capitán Paul Barril.

Barril, que tan sólo compareció como testigo del caso pese a ser considerado el principal responsable de la manipulación policial en cuestión, seguirá vendiendo a los países árabes y africanos los servicios de su empresa de seguridad. En su declaración ante el tribunal el capitán Barril responsabilizó de todo el asunto al fallecido ministro de Defensa Charles Hernu.

La razón de Estado, principal acusada en el juicio parisiense, ha terminado triunfando, aunque, en su intervención final, el fiscal se consolara con la siguiente afirmación: "Hemos celebrado vivos debates sobre uno de los mayores escándalos públicos de los últimos diez años".

El fiscal atribuyó la manipulación de Vincennes -la acusación de terrorismo, con pruebas falsas, de tres irlandeses residentes en esa localidad- al hecho de que, en el verano de 1982, "era necesario tranquilizar a la opinión pública, probar que se habían puesto en pie estructuras eficaces y mostrar que los gendarmes eran capaces de éxitos espectaculares".

Ante la imposibilidad de pedir ninguna pena contra Barril, ya que no estaba procesado, el fiscal, Mare Domingo, aprovechó su intervención para efectuar toda una "condena moral" del controvertido capitán de la gendarmería. "¿Hubo un montaje realizado por el capitán Barril? Al 95% yo creo que sí", dijo el fiscal.

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