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Una empresa pública en crisis pagó a Filesa por un informe en apariencia inútil

La Empresa Nacional de Autocamiones (Enasa) pagó 35,8 millones de pesetas a la entidad Filesa por un "trabajo relativo al sector industrial en la CEE", cuando faltaba un mes para las elecciones legislativas de 1989 y estaba ya decidida la venta de la empresa a intereses extranjeros. El informe que sirvió de cobertura al pago "fue, efectivamente, realizado y entregado a la dirección anterior de Enasa", según el presidente del comité intercentros de dicha empresa, Gregorio Villalta -de Comisiones Obreras-, quien agregó que, según sus datos, "el trabajo no sirvió para nada".

Enasa es el único cliente público que figura en la declaración anual de operaciones de 1989 presentada por Filesa a la Administración de Hacienda de Barcelona, y en la cual aparecen las siguientes entidades privadas: Banco Bilbao Vizcaya, Compañía Española de Petróleos (CEPSA), Banco Central, Fomento de Obras y Construcciones (FOC SAI), ABB Energías y Eusis.Enasa está incluida en la relación de empresas a las que Filesa ha prestado servicios por un importe total de 32 millones de pesetas, más 3.840.000 de IVA.

Ha sido localizada también la factura presentada por Filesa a Enasa, fechada en Barcelona a 27 de septiembre de 1989, con domicilio de pago en una oficina bancaria de Madrid. Las cifras de la factura coinciden con la cantidad que aparece en la declaración de Filesa.

Cuando se produjo esa operación, Enasa estaba realizando un esfuerzo para cortar las graves pérdidas sufridas en los años anteriores. De hecho, directivos del Instituto Nacional de Industria (INI), entonces propietarios del ciento por ciento de Enasa, llegaron a anunciar un beneficio de más de 200 millones de pesetas en el ejercicio de 1989. Tras una serie de ajustes contables, ese anuncio de beneficios se convirtió en una confesión de más de 3.300 millones de pérdidas. El pago a Filesa, que al parecer no sirvió para nada, contribuyó, a los números rojos de Enasa.

El presidente del comité intercentros de Enasa afirma que no hay constancia documental de ese pago en las memorias de la compañía, ni en las actas del Consejo de Administración de 1989, a las cuales tiene acceso porque los sindicatos estaban representados en dicho órgano.

Tampoco le extraña demasiado: "Eso puede ir en partidas difíciles de especificar. De modo informal he podido saber que es cierto que se pagó ese trabajo y que se hizo. Parece que se encomendó para ver la incidencia en la CE de la problemática de aquí. Pero no sirvió para nada".

Cambio de dirección

La beneficiaria del pago fue la entidad asesorada por el diputado Carlos Navarro, cuya dimisión como responsable de finanzas del Grupo Socialista fue aceptada el pasado día 20 por la ejecutiva del PSOE, oficialmente por la relación familiar que une al diputado con el administrador de Filesa, Luis Oliveró.La dirección de Enasa ha sufrido cambios profundos tras la venta del 60% a la italiana Fiat. Con anterioridad, el presidente de Enasa era Juan Molinas Vivas, muy relacionado con los socialistas. Molina no pudo ser localizado ayer.

Como consejero delegado y director general de Enasa actuaba Acacio Rodríguez García, especialista en sacar a flote empresas públicas en crisis. Recientemente se ha anunciado la incorporación de Acacio Rodríguez a un holding formado por la Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA) y Altos Hornos de Vizcaya, entidades que están a la espera de un plan de reconversión, y en ninguna de las cuales han dado razón de su persona.

En el momento en que se produjo el pago citado, Enasa estaba en pleno proceso de venta a grupos extranjeros y existían hasta cuatro ofertas encima de la mesa del INI.

De hecho, la venta se encontraba ya bastante madura en las semanas anteriores a las elecciones del 29 de octubre de 1989, pero la entrada en escena de la italiana Fiat -que fue la última- aplazó la decisión hasta después de las votaciones. Seis días después de los comicios, Enasa paralizó la producción de camiones en su factoría inadrileña de Barajas, porque se acumulaban existencias sin vender.

Unos meses más tarde, el 60% de Enasa fue vendido a la italiana Fiat, al módico precio de 1.200 millones de pesetas. Así terminó un proceso iniciado tras una fortísima inyección financiera del Estado para,sanear la empresa pública, cercana a los 100.000 millones, que fueron autorizados después de una compleja negociación con la CE.

Gestiones sindicales

Los sindicatos colaboraron para mantener la empresa a flote, con gestiones políticas ante varios ayuntamientos, para evitar la compra de autobuses a multinacionales extranjeras.Las gestiones fueron particularmente intensas con el Ayuntamiento de Córdoba, presidido por Herminio Trigo, de Izquierda Unida. Los responsables municipales de Córdoba estaban descontentos con el incumplimiento de plazos de entrega y la mala asistencia técnica de la empresa que fabricaba los autobuses Pegaso, pero los sindicatos presionaron para que la renovación de la flota de autobuses recayera en Enasa, porque muchos puestos de trabajo peligraban.

Las personas que han informado a este periódico descartan que el informe pagado a Filesa tuviera relación con estas gestiones políticas, que en todo caso afectaban a una formación competidora del PSOE.

La Ley de Financiación de Partidos prohibe expresamente los donativos de empresas públicas a los partidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de junio de 1991

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