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La retrospectiva londinense de los paisajes de Constable descubre a un pintor subversivo

La exposición de la Tate Gallery presenta 50 dibujos desconocidos del artista inglés

ENVIADA ESPECIALVarios paisajes de John Constable (1776-1837) se han convertido para muchos en imágenes mil veces vistas, hasta en tópicos del paisaje de la campiña inglesa. Pero este solitario pintor, que plasmó una y otra vez los prados y la naturaleza de su Suffolk natal, se revela ahora como un artista subversivo. La exposición que presenta hasta el 15 de septiembre la Tate Gallery de Londres intenta acercar al espectador el rico mundo de las imágenes de Constable, entre las que se incluyen cerca de 50 dibujos del artista descubiertos en los últimos 10 años.

A pesar de lo convencionales que puedan parecer sus paisajes hoy, John Constable revolucionó con su intención naturalista los postulados plásticos de su época, imprimiéndoles un cierto carácter expresionista que lo sitúan de lleno en la tradición romántica. Es, con Turner, la otra gran figura de la pintura inglesa."En nuestros días Constable nos parece el menos subversivo de todos los románticos", escribe el crítico de arte Kenneth Clark. "No obstante, si no lo juzgamos solamente por sus temas, sino más bien por la manera como su mano ataca el lienzo, se revela, después de Goya, como el más revolucionario".

Hace 15 años se presentó en Londres una gran exposición retrospectiva de Constable, con motivo del bicentenario de su nacimiento. Desde entonces el interés por la obra de este artista ha crecido enormemente, y esto ha permitido a los investigadores catalogar cerca de 50 nuevas obras hasta ahora desconocidas.

John Constable nació en Bergholt del Este, una localidad de Suffolk, al noreste de Londres. Fue hijo de un próspero molinero y comerciante, y su despreocupada infancia marcó de manera definitiva su vida con la visión del río Stour y los paisajes de sus primeros años. Sin embargo, después de sus estudios de arte en Londres, cuando vuelve al entorno familiar, Constable se propuso lo que entonces fue una decisión que cambiaría el curso de la historia del paisaje. Según él, había "suficiente lugar para una pintura naturalista". Los paisajistas del XVIII pintaban lugares idílicos e ideales, en los que tanto la naturaleza como las arquitecturas o personajes se acomodaban según la imaginación del pintor.

Constable hizo cientos de bocetos al aire libre. Los pequeños dibujos y apuntes, a veces de no más de cinco centímetros cuadrados, contienen en esencia lo que serían después sus grandes pinturas terminadas. Al principio pintaba los grandes lienzos en su estudio basándose en los apuntes, pero después llegó a pintar las versiones preparatorias -del mismo tamaño que la versión definitiva- directamente en el exterior. Si Turner representa la naturaleza atormentada, Constable propone una naturaleza plácida y saludable.

"No hay dos días iguales, ni siquiera dos horas; tampoco hubo nunca dos hojas idénticas en el mismo árbol desde la creación del mundo", escribe Constable, y en esa simple idea basa la fuerza de su intención. Son siempre los mismos paisajes, la misma torre de la iglesia de Santa María en Stratford, en varias de sus obras; los médanos del río Stour; el hombre de campo, pequeño, siempre ocupado. La repetición no agota el tema, profundiza en él. Son siempre los mismos y, por ello, siempre distintos.

La exposición que presenta la Tate Gallery se organiza de forma temática y cronológica a la vez. Los retratos y otro tipo de cuadros, escasos en su obra, han quedado excluidos. El paisaje de Constable se halla expuesto en toda su plenitud y detalle.

Revelación

Aunque su vocación fue temprana, Constable no se reveló como un pintor sólido y seguro hasta los 35 años. A partir de 1811 Constable empieza a imprimir mayor fuerza y urgencia a sus paisajes, transformando la naturaleza pasiva y melancólica en lo que Clark llama el expresionismo de este Pintor inglés, ateniéndose principalmente al contraste entre unos y otros cuadros y a la energía de la pincelada.Hasta 1814 Constable se dedicaba principalmente a dibujar acuarelas y tintas, pero a partir de entonces empieza a producir sus cuadros terminados en gran formato. Cada año, hasta 1825, Constable exhibe en la Royal Academy un cuadro del río Stour. Aunque se muda a Londres, y después a Hampstead, sigue pintando los paisajes de Suffolk.

Sus contemporáneos ingleses no apreciaron el valor de la obra de Constable, que sí fue reconocido en Francia, donde su cuadro The haywain, expuesto en el Salón de París en 1824, causó gran admiración. Delacroix cambió sus conceptos del paisaje después de ver esta obra, y es clara la influencia de Constable en el desarrollo de la escuela de Barbizon.

Después de la muerte de su esposa, Maria Bicknell, en 1828, Constable se va apartando paulatinamente de la pintura hasta su muerte, en 1837.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de junio de 1991