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Aprobada en Italia la reforma de preferencias electorales

Los italianos, los del norte y los del sur, han apoyado el referéndum que pretendía dar una lección a los partidos políticos tradicionales arrebatándoles uno de los instrumentos de control y de corrupción: el de las preferencias, que se reducen ahora de cuatro a una. Contra todas las previsiones, y frente a los deseos del líder socialista, Bettino Craxi, votó el 62,5% del censo, haciendo válido el referéndum, que necesitaba como quórum el 50% más un voto. El 95% de los que votaron lo hizo a favor de recortar las preferencias.

Ayer tarde el presidente de la república, Francesco Cossiga, sorprendió a la opinión pública presentándose ante los tres canales de la televisión del Estado para comentar el resultado del referéndum. El gesto de intervenir directamente en un asunto político, cosa que ningún jefe de Estado había hecho en el pasado, y sus juicios de valor no dejarán de levantar nuevas polémicas. Cossiga ha llegado a plantear la posibilidad de que el resultado le obligue a disolver el Parlamento. Al mismo tiempo ha sostenido que la respuesta masiva de la gente demuestra que los italianos "han expresado de modo claro su condena y se han distanciado del sistema en vigor hasta ahora, basado en la mediación de los partidos y de los grupos que han quedado derrotados por este referéndum".Cossiga afirmó que si no se puede decir que con el referéndum los italianos han suspendido el Parlamento, sí se puede afirmar que han rechazado el sistema electoral con el que fue elegido.

Interpretando el resultado del voto, Cossiga afirmó queahora no cabe duda es de que los italianos "han querido lanzar una señal: quieren intervenir y decidir sobre las cosas importantes del país directamente y sin la mediación incluso de los partidos". Y añadió que en este caso será difícil negarles la posibilidad de que puedan igualmente expresarse sobre el tipo de república que prefieren.

Interpretación personal

Sin embargo, Cossiga ha dado una interpretación personal del referéndum que no coincide con la de quienes lo han promovido ni con las fuerzas políticas que lo han apoyado. Estas insistieron en la campaña electoral en su preferencia por el actual sistema político de república parlamentaria, aunque con profundas reformas, para evitar precisamente que se pueda desembocar en una república de tipo presidencialista con poderes fuertes concedidos al jefe del Estado.Francesco Cossiga anunció también por sorpresa que piensa visitar personalmente las regiones más agobiadas por la mafia y que después enviará un mensaje al Parlamento sobre esa criminalidad organizada.

Además de la reacción del jefe del Estado, los primeros comentarios subrayaban ayer que esta vez el gran perdedor ha sido el líder socialista, Bettino Craxi, que había aconsejado con calor a los. italianos que se fuesen a la playa en vez de a votar, hasta el punto de que para no pocos el referéndum había acabado convirtiéndose en una prueba a favor o en contra de Craxi y del líder carismático de la Liga Lombarda, Umberto Bossi, quien esta vez, y en contra de la línea de su movimiento, que está contra la política partidista, había pedido a sus afiliados, al igual que el líder socialista, que se abstuviesen de votar.

Los italianos no han querido renunciar a usar el referéndum como principal instrumento de democracia directa, acudiendo a las urnas a pesar de que muchos de los partidos, incluso los que, como la Democracia Cristiana, habían dejado libertad de voto, no mostraron gran interés.

La segunda gran sorpresa ha sido que, no sólo el norte ha ido a votar, como se esperaba, sino que lo han hecho también el centro y el sur, y que en el sur la gente ha ido a votar incluso en las provincias y regiones comprometidas por las mafias, como Sicilla, Campania, Calabria y Pulla, donde mayor es el control de los grupos mafiosos, los chantajes y el llamado mercado de las preferencias. Incluso en Calabria, donde se esperaba una afluencia a las urnas casi nula, se presentó a votar el 41% del censo, mientras que en Milán, la mayor fortaleza socialista y de las ligas, fueron a votar contra las consignas de Craxi y Bossi, 68 de cada 100 inscritos.

Los socialistas no quisieron hacer declaraciones ayer. Sólo Craxi, desde Beirut, donde se hallaba realizando una misión para la ONU, comentó con amarga ironía: "Yo no podía hacer un milagro, y menos ahora que ya ni los santos los hacen".

Los más satisfechos eran ayer Achille Occhetto, secretario general del Partido Democrático de la Izquierda, y el democristiano Mario Segni, hijo del ex presidente difunto de la república Antonio Segni, que ha sido el promotor del referéndum. Segni y los suyos celebraron ayer con la gente con gran júbilo la victoria en Piazza Navona e interpretaron el resultado del referéndum como la voluntad de la gente de seguir por el camino de las "reformas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de junio de 1991

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