Crítica:FLAMENCOCrítica
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Lole, en el púlpito

A Lole se le debieron cruzar los cables y creer que estaba en el púlpito del templo y no en el estrado de un festejo isidril para dar un concierto. El concierto lo dio, es verdad, pero trufándolo de vez en cuando con referencias a cosas del más allá. De pronto desplegó un folio y se puso a leer una verdadera homilía: "Cristo vive, es el único líder...". En plena campaña electoral, miré a mi alrededor para cerciorarme de que no estábamos en un mitin político, sino en un concierto.Lole, que hasta entonces había cantado muy bien alguna de sus más conocidas canciones, ante los silbidos y muestras de rechazo del público se descompuso visiblemente y ya no cantó lo mismo ni de lejos. Justo castigo a su irresponsabilidad, pues evidentemente no había sido contratada para pronunciar un sermón. Del resto de la actuación sólo se salvaron esas bulerías bellísimas que Manuel canta en solitario.

Los Tientos, Camarón de la Isla con Tomatito, Lole y Manuel

Estadio Román Valero. Madrid, 17 de mayo.

Antes, Los Tientos calentaron (es un decir) el ambiente con rumbitas y sevillanas. Y Camarón dio un excelente recital, pese a las inclemencias del tiempo. Y es que a mediados de mayo no se puede programar al aire libre, porque, aun haciendo buen tiempo, lo más probable es que de noche no sea lo mismo. Pasamos frío, hubo rachas fuertes de aire que interfirieron muy negativamente en la megafonía.

El de la Isla hizo caso omiso de la adversidad y puso todo lo que pudo para ofrecer buen cante, con ganas, con fuerza. Rompió la voz en quiebros de enorme belleza, derrochó jondura y flamenquería, muy bien secundado por la guitarra siempre atenta de Tomatito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de mayo de 1991.