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Irak, contra el despliegue de una poficia de la ONU en el Kurdistán

El Gobierno iraquí ha rechazado "de forma categórica" el despliegue de una fuerza policial de la ONU para garantizar la seguridad de los refugiados kurdos, según indicó ayer Marrack Goulding, secretario general adjunto de ese organismo internacional. En un aparente reto a EE UU, Bagdad ha ampliado su presencia militar en el norte del país.[El secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, dijo ayer tras entrevistarse con el presidente nortemaricano George Bush en Washington sobre el rechazo iraquí: "Hay posibilidades de que el Consejo de Seguridad decida una operación en el norte de Irak", informa Reuter].

El mando norteamericano espera refuerzos de otros contingentes occidentales -entre los que se encuentra uno español - para desplegarse en la zona. La idea es que la operación no aparezca como una iniciativa exclusiva de EE UU. La pérdida de Dohuk, capital de provincia que contaba con 380.000 habitantes antes de la guerra y en la que se encuentran fuerzas norteamericanas, significaría un duro golpe para el orgullo iraquí.

El Gobierno de Bagdad ha desestimado la idea de que una policía de la ONU patrulle su territorio cuando se marchen las fuerzas multinacionales, porque ve esa interferencia externa en el asunto del Kurdistán como una violación de su soberanía.

"El lado iraquí insiste en que el problema del Kurdistán es competencia interna y en que están en marcha negociaciones entre el Gobierno y los dirigentes kurdos", explicó Goulding antes de salir de Bagdad con destino a Ammán. Este rechazo sugiere que los responsables iraquíes se muestran confiados en que las conversaciones con los rebeldes kurdos van a resolver el problema de esa comunidad y el éxodo de varios cientos de miles de sus ciudadanos. Sin embargo, de momento, no se conocen resultados concretos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1991