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La CE exige a España la supresión de la letra eñe en los ordenadores

España puede perder la eñe si prospera una exigencia de la Comunidad Europea destinada a facilitar la venta de ordenadores. La CE conmina al Gobierno español a anular tres reales decretos por los que se obliga a incluir la letra en cuestión en todos los teclados electrónicos e impresoras que se venden en nuestro país. La ambigua postura del Ministerio de Industria, que inicialmente aceptó las órdenes de Bruselas, ha provocado un auténtico terremoto en medios culturales españoles y, latinoamericanos. La Real Academia Española se reunió ayer con carácter dio urgencia para planear una defensa numantina de la eñe, y escritorios como Mario Vargas Llosa se ofrecieron incluso a manifestarse por la calle.

La CE argumenta que la eñe es un obstáculo a la libre circulación de mercancías y que los tres decretos son una pantalla cultural para proteger la industria informática nacional. La historia del conflicto es tan vieja como la pertenencia de España a la Comunidad. Fue Joan Majó, en su etapa de ministro de Industria, el que introdujo en las normas de seguridad de los equipos informáticos la obligatoriedad de incluir la letra eñe, peculiaridad alfabética ausente de los ocho restantes idiomas oficiales de la CE. Esta medida pretendía defender la lengua española.Las negociaciones comunitarias sobre las trabas comerciales que aún mantiene España en general concluyeron el pasado mes de febrero con el compromiso de suprimir "lo antes posible" esos obstáculos. Industria insiste en que no ha dado una respuesta definitiva sobre la eñe y portavoces del ministerio aseguran que, aunque es difícil defenderla, se batirán "como gato panza arriba". En última instancia, admiten que el litigio puede llegar a los tribunales europeos.

La pacífica actitud de Industria levantó ampollas en el Ministerio de Cultura, que considera "una barbaridad" la pretensión comunitaria y que ya ha empezado a movilizar todos los medios a su alcance para impedirlo. Fuentes del ministerio resaltan que si se suprime la eñe los ordenadores tendrán que referirse a "Espanya", "Espagna" o "Espanha".

La Real Academia Española, consultada por Cultura, decidió ayer crear una comisión de defensa de la eñe. Su director, Manuel Alvar, dijo: "La eñe es nuestra tradición y un signo de identificación". "Lo único que se ve en este proyecto", señaló el catedrático Agustín García Calvo, "es esa pedantería que trata de vendernos conceptos como Europa, unificación y otros así". El director general del Libro, Federico Ibáñez, manifestó: "El Ministerio de Cultura considera que la eñe es un signo autónomo en sí mismo y de frecuencia muy alta en castellano. No es un problema ortográfico. Tiene sentido en castellano y, por tanto, tenemos que defenderlo".

Páginas 30 y 31

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de mayo de 1991

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