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GENTE

Alfredo Baranda

Reformador económico del PRI mexicano

Los últimos años de Alfredo Baranda le han dejado cierto aire de cirujano del dinero. Licenciado en Derecho y master en Economía, fue embajador de México en Madrid entre 1987 y 1989, lo que le permitió hincarle el diente a la deuda mexicana con España, que fue reducida a la mitad. También participó en la elaboración de un acuerdo bilateral de cooperación que llevó a su país apoyos económicos españoles por valor de 4.000 millones de dólares. Dejó la embajada para desembarazar de la Telefónica a su Gobierno, un proceso de privatización que, según proclama su principal autor, se convertirá, con un monto de 3.500 millones de dólares en valor nominal, en la mayor colocación pública de acciones estatales del mundo.En enero se hizo cargo de la secretaría de Finanzas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el objetivo de conseguir de las empresas mexicanas unas donaciones de 6.500 millones de pesetas para lograr desvincular la salud financiera del partido de los presupuestos del Estado: una verdadera revolución. Ese dinero, que se ha propuesto "no gastar en sueldos, en el funcionamiento diario o en campañas electorales, sino invertir en negocios estables, que no sean aventuras ni meras especulaciones", permitirá conseguir "patrimonio y una cimentación financiera sólida, una autonomía para emprender el resto de los cambios del partido". Consciente de que los tiempos cambian y de la mala fama que el matrimonio entre el Estado y el PRI ha traído para ambos, Alfredo Baranda viaja a España cada mes para dar a conocer la voluntad de cambio de México bajo la presidencia de Salinas de Gortari.

"Se ha avanzado mucho en la reforma económica del país, en la disciplina y reordenación de las finanzas públicas: de un déficit de gasto bárbaro en el sector público hemos pasado a un superávit, excluyendo los intereses de la deuda. De una inflación del 200% hace tres años, ahorita estamos en un 20% anual. Teníamos tasas del impuesto sobre la renta de hasta un cincuenta y tantos por ciento, y hoy la tasa superior es de un 35%, una de las más bajas del mundo. También se ha desmantelado todo aquel proceso latoso y complicado de los aranceles: hoy tenemos unos aranceles menores del 20% en el peor de los casos", explica. "Además", añade, "estamos privatizando empresas públicas no vitales que habían ido adquiriendo los anteriores Gobiernos, tan proteccionistas".

Baranda atribuye al PRI, en el Gobierno desde 1929, el mérito de "más de 60 años de transmisión pacífica del poder". Pero advierte: "El PRI es un partido de pantalón largo, con larga experiencia de poder. Pero todo se acaba. Y llega un tiempo para todo. La sociedad y la dirección del partido están plenamente convencidas de que no debemos mantener un PRI corno el que hemos tenido hasta ahora. El nuevo sistema se tiene que traducir en procesos electorales intachables, en una selección de candidatos más transparente, en un partido con una frontera clara que lo separe del Gobierno". Aunque matiza que "no se pueden hacer coplas extralógicas ni trasplantar experiencias sin más", Baranda considera que "la transición española es un buen marco de referencia que ofrece un conjunto de principios rectores" para el cambio de México.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de abril de 1991