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"Buscamos reivindicar la vida en Colombia"

Apoyo popular a los ex guerrilleros del EPL, que se suman a la pacificación del país

ENVIADA ESPECIAL, Los guerrilleros del Ejército Popular de Liberación (EPL) colombiano, que lloraron el pasado viernes en la ceremonia de entrega de sus armas, lloraron luego de emoción al sentir el apoyo popular cuando salieron a la plaza pública, sin fusiles, a exponer sus ideas. El acto más concurrido fue el de Urabá. Esta zona bananera del Caribe colombiano fue una de las más violentas en los últimos años. Después de la entrega de las armas en el campamento de Pueblo Nuevo, guerrilleros y pobladores partieron hacia Apartadó, donde más de 200.000 personas colmaron la plaza Mayor.

"No fue fácil dejar el arma que simbolizó por años un ideal. Pero luego la alegría fue indescriptible al sentir que el corazón de los colombianos estaba con nosotros. El apoyo que recibimos es la señal clara de que no nos equivocamos; de que Colombia quiere la paz", dijo Bernardo Gutiérrez, ex comandante y artífice del nuevo proceso de reconciliación.Gutiérrez presidió el acto en Urabá. A su lado siempre estuvo Antonio Navarro, antiguo compañero de lucha armada, ex comandante del M-19 y hoy una de las figuras políticas más importantes de Colombia. Fue Navarro el que dio el primer abrazo fuerte de bienvenida a la vida civil al ex comandante del EPL.

Tanto en Apartadó como en Montería y en todos los lugares donde hubo acto político posterior al abandono de las armas, las tribunas fueron adornadas con el emblema del nuevo movimiento político. EPL formará parte ahora de la Alianza Democrática M-19. "Lo que buscamos es reivindicar la vida en un país signado por la muerte. Dentro de la AD-M-19 lucharemos por la tolerancia y por abrirle paso a una opción de izquierda democrática", dijo a EL PAÍS el ex guerrillero y hoy, miembro de la Asamblea Constituyente Darío Mejía. A lo que más temen los ex guerrilleros en la nueva vida es la intolerancia, a la que Gutiérrez califica de "barbarie civil". En menos de una semana se han revelado ya dos planes para asesinar a este dirigente. Al saberlo, él no mostró extrañeza: "En Colombia se ha asesinado a las ideas, se ha asesinado a quienes han tratado de pensar diferente. En Colombia, hablar de paz es hablar de una paz escoltada".

El ELN y las FARC

El viernes, tras entregar sus fusiles, muchos ex combatientes no sabían adónde ir. Muchos temían regresar a sus pueblos. "Al ingresar en la guerrilla, uno es consciente de que puede inorir en cualquier momento. Pero que lo maten desarmado es muy humillante", dijo a este diario un combatiente de 20 años.El abandono de las armas por parte de más de 2.000 combatientes del ELP es un nuevo paso hacia la paz de Colombia. Paradójicamente, se da en momentos en que las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) realizan la más fuerte ofensiva terrorista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1991