Cartas al director
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Funestas consecuencias

La publicación por parte de ciertos cargos de la Administración, pertenecientes al Ministerio de Cultura, de un manifiesto pidiendo, entre otras cosas, la paralización del apoyo logístico que aporta España en la guerra del Golfo ha traído como consecuencia la destitución del director general de Bellas Artes y del director general del Libro, así como la dimisión del director del Museo del Prado, don Alfonso Emilio Pérez Sánchez.La mala interpretación que de la libertad de expresión realizan algunas personas provoca que profesionales cualificadísimos -de los pocos que quedan al servicio de la Administración-, al expresar ideas congruentes, dejen en entredicho a todo un sector político carente de ellas; la consecuencia más palpable es que resulta más fácil destituir que razonar.

El resultado para los amantes del Museo del Prado y de la historia del arte en general ha sido la pérdida de uno de los mejores directores que ha tenido la pinacoteca en toda su historia.

Creemos firmemente que el sentido de responsabilidad, profesionalidad y dedicación demostrado por don Alfonso Emilio Pérez Sánchez durante los ocho años que ha permanecido al frente del Museo del Prado demuestra que su cargo es compatible con ideas surgidas del análisis de la historia, que viene a demostrar la inutilidad de las guerras en el transcurso de los tiempos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de febrero de 1991.

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