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El Brujo muere de un disparo tras ser cercado por la Guardia Civil en Tenerife

Santa Cruz de Tenerife

Dámaso Rodríguez Martín, de 48 años, apodado El Brujo, peligroso delincuente que se era buscado por las Fuerzas de Seguridad del Estado desde hacía más de un mes en el monte de Las Mercedes (Tenerife), falleció ayer, probablemente al dispararse un tiro en la boca, tras verse acorralado en una vivienda abandonada de ese mismo lugar.Un vecino de la zona había puesto sobre la pista de El Brujo a la Guardia Civil a las 20.30 horas de ayer, al observar que un desconocido se encontraba en el interior de una casa deshabitada en el monte. Ocho agentes de la Guardia Civil, que realizaban un control rutinario en la misma, zona cercaron la vivienda y comprobaron que la persona que se encontraba dentro era Dámaso Rodríguez. Un fuerte despliegue de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado intentó convencer al fugitivo de que se entregara, pero éste optó por efectuar dos disparos con la escopeta de caza que había robado tras salir en libertad de la prisión Tenerife II, con un permiso especial, el pasado 17 de enero.

Posteriormente, se escuchó un tercer disparo y a continuación se produjo un silencio, momento en que varios agentes policiales penetraron en la vivienda y encontraron el cuerpo de Dámaso Rodríguez. El Brujo presentaba una herida aparatosa en la cara y, poco después, fallecía en el mismo lugar. La hipótesis de un posible suicidio, como consecuencia de verse acorralado, parecía anoche la más probable. No obstante, no se descartaba que la herida se debiera a un posible tiroteo entre el delincuente y las fuerzas de seguridad.

Persecución

Se da la circunstancia ¡le que Dámaso Rodríguez fue encontrado ayer, tras más de un mes de intensa persecución sin éxito, en un lugar conocido con el nombre de El Solís, muy cerca de donde hace 10 años asesinó a un joven y violó a su novia y en la misma zona donde, presuntamente, quitó la vida, hace pocas semanas, a un matrimonio de ancianos de nacionalidad alemana que paseaban por el monte, mientras la Guardia Civil y la policía seguían su rastro.

El teniente coronel de la Guardia Civil Dámaso Alonso lamentó anoche que el preso evadido no fuera capturado con vida. Un juez de guardia y el forense del Juzgado de Instrucción número 2 de La Laguna instruyeron las diligencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de febrero de 1991

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