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Tribuna:

Izquierdistas

La reorientación ideológica del señor Semprún Maura se ha convertido en una desorientación, que roza lo delirante. Que se permita paráfrasis de títulos de Lenin para calificar de enfermedad infantil izquierdista la toma de posición pacifista de cargos y trabajadores del Ministerio de Cultura indica hasta qué punto Federico Sánchez se ha hecho con su dualidad un lío, mientras Jorge Semprún estará a punto de sumar otro ex a la colección completa de ex que exhibe sobre la pechera.Si alguien se merece un homenaje en España en estos momentos es ese puñado de firmantes del Minis terio de Cultura que ha reivindicado la no alienación como una manera de servir a la política como verdad y no a la política como conjura y complicidad. Eduardo Mendoza dijo que entre los sueños de nuestra generación no figuraba el del poder, pero lo cierto era que si alguna vez aspiramos al poder, pensamos que se ejercería de otra manera, que se reinterpretarían las razones de Esta do porque se reinterpretaría el Estado, que el saber viciado y convencional de la política como sociedad secreta sería sustituido por un saber abierto y conectado con una participación social dinámica. Era lógico que el motín insumiso estallara en la carabela del Ministerio de Cultura, a pesar de que tenga más hechura de carabela del Quinto Centenario que de acorazado Potemkin. ¿Cómo pueden contemplar las gentes de la cultura la no verdad de esta guerra y la colección completa de no verda des que están saliendo por las bo quitas pintadas del poder? Izquierdistas infantiles como el Papa, como buena parte de las cabezas representativas de todas las iglesias norteamericanas, como el ex ministro de Defensa francés y socialista, o como don Manuel Jiménez de Parga, que han denunciado la no verdad de esta guerra. ¿Izquierdistas? ¡Ay, estos intelectuales cabezas de chorlito!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de febrero de 1991