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15 viviendas desalojadas en Málaga por la explosión de un coche bomba de ETA

Un coche bomba colocado, según fuentes gubernativas, por ETA explotó sobre las seis de la mañana de ayer frente a la prisión provincial de Málaga, sin que se produjeran víctimas ni heridos de consideración. Como consecuencia de la explosión, que coincidió con la hora en la que se realiza el relevo del servicio de los guardias civiles destinados en la cárcel, 15 viviendas de la zona quedaron prácticamente destrozadas y sus ocupantes debíeron ser alojados en albergues municipales y hostales de la ciudad.

La explosión dañó a unas 40 viviendas de una de las barriadas más pobladas de Málaga, aunque 25 de las familias afectadas pudieron volver ayer mismo a sus hogares. Según el gobernación civil de la provincia, Francisco Rodríguez Caracuel, resultó "milagroso" que no se produjeran mayores daños personales dado el estado en que quedaron las viviendas afectadas. Rodríguez Caracuel agregó que la hora en la que se produjo el atentado hace pensar en que éste estaba dirigido contra la Guardia Civil e indicó que no se produjeron víctimas entre los agentes porque, por medidas de seguridad, el relevo nunea se realiza a una hora exacta. Unas diez personas resultaron heridas leves, sin que ninguna de ellas precisara ser internada en hospitales.El coche estaba cargado con 43 kilos de explosivos, amonal o amosal, según una nota difundida en la tarde de ayer por el Gobierno Civil de Málaga. El vehículo era un Seat que había sido alquílado el día 12 en la capital malagueña por una persona con un carné de identidad falsificado. En el lugar del atentado se encontraron restos de pilas, lo que hace suponer a la policía que se usó un temporizador para provocan la explosión.

La autoría del atentado fue asumida por ETA en una llamada telefónica a la emisora local de la cadena COPE unas tres horas después de la explosión. El comunicante señaló que con la acción terrorista la organización mostraba su repulsa a la política de dispersión de presos etarras mantenida por el Gobierno. En el centro penitenciario malagueño, don de conviven unos 600 reclusos permanecen internados seis etarras, tres de los cuales han sido trasladados recientemente procedentes de Herrera de la Mancha y Melilla.

La explosión abrió un socavón de aproximadamente un metro de diámetro y unos 40 centímetros de profundidad, y la onda expansiva provocó la rotura de cristales en un radio de unos 200 metros. El edificio de la prisión malagueña ha quedado seriamente dañado y algunas dependencias, como la vivienda del director, resultaron prácticamente destrozadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de febrero de 1991