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Baker reitera en El Cairo sus advertencias a Husein

El secretario de Estado norteamericano, James Baker, afirmó ayer en El Cairo que Sadam Husein no debe hacer más "cálculos erróneos" y que debe tener presente que "el límite ya está aquí".Baker llegó el pasado viernes a la capital egipcia en la penúltima escala de su gira por Oriente Próximo, tras las conversaciones con su homólogo iraquí, Tarek Aziz, en Ginebra. El responsable estadounidense, que a media tarde se desplazó a Damasco, ha buscado en este viaje ahondar en la postura árabe, en caso de una hipotética guerra contra Irak.

Tras su entrevista con el presidente egipcio, Mohamed Hosni Mubarak, en la que le puso al día del fracaso de Ginebra, James Baker declaró que "de hecho, el tiempo está corriendo y la fecha del 15 de enero decidida por las Naciones Unidas es real, es seria". Baker aseguró además que la decisión sobre la guerra o la paz está en las manos de Irak y que no se debe vincular a este tema con una conferencia de paz sobre el conflicto israelí-palestino, que Sadam Husein ha atado a la solución de la crisis de Kuwait.

En respuesta a una eventual conferencia internacional de paz sobre Oriente Próximo, Baker expresó que para su Gobierno una reunión de esas características "puede llevarse a cabo en un momento apropiado a condición" de que esté bien organizada.

"Ahora está claro que no es el momento idóneo, porque constituiría un nexo (con la crisis del Golfo) y sería una recompensa a un agresor por su agresión. Según sus palabras, "la conferencia ya no serviría para estabilizar la situación de Oriente Próximo".

"Las puertas están todavía abiertas a un arreglo pacífico, pero nosotros cruzaremos el límite la medianoche del día 15", sentenció Baker durante una conferencia de prensa, antes de su partida hacia Damasco y Ankara. Pocas horas antes, en Arabia Saudí, se dirigió a un grupo de soldados de las fuerzas estadounidenses, a los que no dudó en decir que "Sadam puede creerlo o no, pero si no lo hace cometerá entonces su fallo más trágico". El secretario de Estado indicó que tanto sus conversaciones con el rais egipcio como con los "otros aliados árabes" de Estados Unidos han hecho hincapié, sobre todo, en la postura que adoptarían esos países si Israel decidiera entrar en el conflicto, y que estas discusiones han sido "muy fructíferas" a ese respecto.

De todas formas, Baker no precisó cuál es el significado de tal aseveración. Mubarak había dejado muy claro hace menos de una semana que si Tel Aviv determinaba tomar parte activa en la crisis la actitud de Egipto cambiaría radicalmente.

El Cairo es el principal aliado árabe de Washington en esta crisis, y ha desplazado más de 35.000 hombres y material pesado a la región del Golfo, como parte integrante de la fuerza multinacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de enero de 1991