Tropas soviéticas toman el Departamento de Defensa y la Casa de la Prensa en la capital de Lituania

El Ejército soviético, respaldado por tanques y carros blindados, tomó ayer por asalto el edificio de la Casa de la Prensa en Vilna, la capital de la República Soviética de Lituania. Tres personas resultaron heridas en la espectacular y aparatosa operación, según un portavoz del Parlamento lituano. Los militares soviéticos ocuparon también la sede del Departamento de Defensa del Distrito (el equivalente del Ministerio de Defensa de Lituania), de donde huyeron, saltando por las ventanas, una cincuentena de jóvenes que se habían negado a incorporarse a las filas del Ejército de la Unión Soviética.

El apogeo de la tensión llegó poco antes del mediodía. Un contingente de militares trató de abrirse camino entre la multitud que cantaba canciones y enarbolaba banderas ante el edificio de la Casa de la Prensa.Desde lo alto de la fachada central, unos jóvenes proyectaron un chorro de agua a presión contra los asaltantes. Uno de éstos, aparentemente un coronel, alcanzado por el agua, se enfureció y arrebató un fusil ametrallador a uno de sus compañeros. Los impactos de las ráfagas que salieron de su arma dibujaron una trama de agujeros sobre la pared. Poco después, un muchacho con la cara ensangrentada salía del edificio y era metido en una ambulancia.

Durante dos horas, lituanos y representantes del poder central permanecieron frente a frente ante la Casa de la Prensa. Entre los soldados había boinas negras del Ministerio del Interior. Algunos de los chicos, vestidos con chalecos antibalas, tenían rasgos asiáticos. Frente a ellos, a modo de cordón defensivo, se colocaron los policías municipales lituanos.

El grueso de los movilizados se retiró dejando un contingente armado en el interior de la Casa de la Prensa, donde se imprimían hasta ayer la mayor parte de los periódicos de la república.Desde el fondo del vestíbulo oscuro, los soldados, armados con sus rifles automáticos, escuchaban en silencio los insultos que les dirigían los lituanos a través de las puertas rotas y las barricadas formadas frente a ellas.

Desde el Parlamento, las autoridades de la república seguían emitiendo ayer señales de alarma y esperando a que el edificio fuera tomado de un momento a otro por el Ejército. El edificio está defendido por barricadas colocadas en las puertas y ventanas en previsión del asalto de las tropas soviéticas. La sede del Parlamento se parece cada vez más a un cuartel.

Ante la gravedad de la situación, el Parlamento nombró ayer un gabinete ministerial de urgencia, ya que la república carece de Gobierno desde la dimisión presentada el día 8 por la primera ministra Kazimiera Prunskiene. Los diputados eligieron a once ministros, todos ellos pertenecientes al anterior Ejecutivo. La Cámara designó el jueves primer ministro a Albertas Shimenas.Por su parte, los antiindependentistas lanzaron un ultimátum al Gobierno lituano exigiendo la restauración de la Constitución soviética en el territorio de la república báltica.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

El presidente de Lituania, Vitautas Landsbergis, intentó ayer hablar por teléfono con el líder soviético, Mijaíl Gorbachov, pero éste "estaba comiendo", según informó el departamento de prensa del Parlamento lituano. Landsbergis le dejó un mensaje a Gorbachov en el que pedía que frenara a las tropas.

Con una iniciativa que recuerda el año 1941, Juzas Ermoliavicius, dirigente del Partido Comunista lituano, anunció ayer la creación del Comité de Salvación Nacional, "que toma el poder en sus manos".

Por otro lado, el jefe del Departamento de Defensa del Distrito, Andrius Buskiavicius, informó que en toda la república se habían registrado ayer 7 heridos, 15 personas habían desaparecido y dos de ellas se daban por muertas.

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS